La sentencia contra el ex mandatario podría sentar un precedente en Brasil, ya que, nunca en la historia se condenó a un presidente por un intento de golpe.
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, enfrenta una situación judicial sin precedentes en la historia democrática del país. Actualmente está bajo arresto domiciliario en Brasilia, con tobillera electrónica, prohibición de contacto con autoridades extranjeras y restricciones para usar redes sociales.
Bolsonaro es juzgado por el Supremo Tribunal Federal por cinco delitos graves vinculados al intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, en las que fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva. Los cargos incluyen: abolición violenta del Estado democrático de derecho, conspiración golpista, pertenencia a una organización criminal armada, daño agravado al patrimonio público y deterioro de bienes protegidos.
Dos jueces ya votaron a favor de condenarlo, y con un tercer voto positivo podría ser declarado culpable. La pena máxima que enfrenta es de hasta 43 años de prisión. El juez Alexandre de Moraes, relator del caso, lo calificó como “líder de una organización criminal” que intentó instalar una dictadura y desconocer la voluntad popular.
En paralelo, sectores de la derecha brasileña impulsan un proyecto de amnistía en el Congreso para evitar que Bolsonaro cumpla condena. El juicio es considerado histórico por ser la primera vez que un expresidente y altos mandos militares enfrentan cargos por golpismo en Brasil.
