El cierre de listas en Buenos Aires dejó un escenario enrarecido. El peronismo profundizó su fractura interna. La Libertad Avanza se partió en dos bloques de poder. Y la tercera vía exhibió su fragilidad estructural.
La provincia de Buenos Aires vivió un cierre de listas repleto de tensiones, maniobras de último minuto y escenas de caos que dejaron al descubierto las fracturas internas en las principales fuerzas políticas. El peronismo kirchnerista, La Libertad Avanza y la tercera vía enfrentaron negociaciones ásperas, reproches cruzados y reacomodamientos que dejaron heridos, ganadores parciales y muchas dudas hacia adelante.
En el Frente Fuerza Patria, la disputa por el armado bonaerense se volvió insostenible en la madrugada del domingo. Las conversaciones se empantanaron cuando La Cámpora intentó ubicar a Mayra Mendoza como cabeza de lista en lugar de Verónica Magario. La jugada encendió las alarmas en la gobernación. En medio de un apagón inesperado, Axel Kicillof activó líneas directas con Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa para evitar una ruptura. Finalmente, Magario encabezó la nómina, pero el conflicto quedó lejos de resolverse.
La propia Mendoza, al confirmar su candidatura a diputada provincial en tercer lugar, publicó una carta con referencias a su “proscripción” y fotos con la expresidenta, sin mencionar al gobernador. En paralelo, desde la gobernación afirmaron que el objetivo era defender un modelo de gestión. “Tenemos mucha gestión y la campaña es gestión”, sostuvo Kicillof. También declaró: “Creían que nos estábamos rompiendo y estábamos sumando fuerza”.
Detrás del cierre, sin embargo, asomó un problema de fondo: la falta de conducción central en el peronismo. Una fuente del PJ expresó que “Cristina ya no ordena, y Máximo tampoco”. La Cámpora se replegó hacia un plan alternativo: avanzar sobre las listas con dirigentes propios, como Mendoza, que ya decidió dejar la intendencia de Quilmes para asumir en la Legislatura. Desde la agrupación explicaron: “Axel desoyó otra vez el pedido de Cristina, como viene haciendo. Ahora vamos a tener una presencia fuerte en la Legislatura, para cercarlo”.
Kicillof logró sostener a sus aliados como Gabriel Katopodis y Magario, pero no hubo lugar para Andrés Larroque. La posibilidad de recomponer con La Cámpora quedó anulada. La relación con Máximo Kirchner ya no admite retorno. La ruptura política se formalizó con el desdoblamiento electoral y se profundizó durante la negociación. Las declaraciones cruzadas desde ambos sectores no dejaron margen para una tregua.
En simultáneo, La Libertad Avanza también mostró sus fisuras. La negociación con un sector del PRO generó malestar entre los libertarios puros. Karina Milei desplazó a Santiago Caputo de las decisiones clave, y delegó el cierre de listas a Sebastián Pareja. El entorno presidencial marginó a Las Fuerzas del Cielo, el grupo que responde a Caputo. Solo Nahuel Sotelo consiguió ingresar en la lista provincial, en un lugar menor.
Un operador del oficialismo describió el escenario con crudeza: “Para Santiago es crónica de una muerte anunciada. Los Menem le dicen a Karina que él tiene todo el gobierno y ellos solo el partido, y por eso no había que darle ningún lugar”. El cierre también expuso las diferencias con el PRO. Aunque algunos intendentes alineados con Jorge Macri se alejaron de la alianza, Soledad Martínez logró imponer condiciones en Vicente López. Colocó a Maru Sotolano en el segundo lugar de la boleta provincial en la tercera sección, por encima de Sotelo. La jugada sorprendió incluso dentro del espacio libertario.
Karina Milei, por su parte, rechazó un posible acercamiento con el macrismo. “¿Por qué les daríamos el segundo candidato a senador en octubre si salieron terceros en mayo?”, planteó un dirigente de su entorno. “Apuntamos a terminar de destruirlos”, sentenció. Desde el otro lado, Caputo mantuvo un canal de diálogo con Mauricio Macri, bajo el argumento de que aún es necesario sostener ciertos puentes para garantizar gobernabilidad parlamentaria.
El cierre de listas también agitó al espacio intermedio que impulsan Facundo Manes, Florencio Randazzo, Juan Schiaretti y Julio Zamora. El frente “Somos Buenos Aires” atravesó un cierre conflictivo, con discusiones violentas y desacuerdos que incluyeron hasta destrozos. Emilio Monzó se retiró del armado luego de no encontrar lugar. En la tercera sección, el elegido fue Pablo Domenichini, radical cercano a Emiliano Yacobitti. En la segunda, un intento de acuerdo con los hermanos Passaglia terminó mal, con acusaciones en redes sociales.
Un dirigente vinculado al Ejecutivo nacional reconoció que en el pasado existieron conversaciones informales con sectores de este espacio. Recordó, incluso, cómo la candidatura de Randazzo en 2017 contribuyó a que Cristina Kirchner no ganara en provincia. Esa lógica, basada en dividir para restar, podría estar operando de nuevo.
En ese clima, Milei se preparó para desembarcar en Córdoba con el “Derecha Fest”, un evento que prometió experiencia, merchandising y contacto directo con los referentes libertarios. La expectativa giraba en torno a una posible reaparición conjunta del llamado “triángulo de hierro”, aunque dentro del oficialismo nadie se animaba a confirmar si esa estructura aún existía.
El cierre de listas en Buenos Aires dejó un escenario enrarecido. El peronismo profundizó su fractura interna. La Libertad Avanza se partió en dos bloques de poder. Y la tercera vía exhibió su fragilidad estructural. A menos de dos meses para las elecciones provinciales, las alianzas se reconfiguraron bajo presión. Lo que está en juego no es solo la representación parlamentaria, sino el mapa de poder que definirá los próximos años en la provincia más importante del país.
