España organizará la Cumbre de la OTAN de 2022. Así lo han anunciado de forma oficial el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, tras finalizar esta tarde el encuentro que los 30 líderes mundiales han celebrado en Bruselas.

Pedro Sánchez junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg en Bruselas
Para el secretario general de la OTAN, la decisión de celebrar la próxima cumbre de la Alianza en Madrid «representa un firme mensaje que reconoce el importante papel de España» dentro del bloque militar.
En un sentido similar se expresó Pedro Sánchez, quien valoró que la de 2022 «no será una cumbre más, sino una cumbre en la que se va a definir la estrategia de la OTAN para 2030, lo que demuestra la confianza de la Alianza con España».
La última reunión de la OTAN en España se produjo hace 25 años, en 1997, también en Madrid. En aquella ocasión, según recordó Pedro Sánchez, los aliados mostraron «cohesión» y «visión de futuro» para afrontar «el nuevo escenario estratégico tras la caída del muro de Berlin». De cara al próximo año, el mandatario español espera que «ese espíritu de Madrid» esté presente para «alumbrar un nuevo concepto estratégico que sirva de guía de cara a los años venideros».
Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de julio de 1997 en Madrid. (OTAN/RED)
Consultado sobre la conversación con Joe Biden, el presidente español ha reconocido que se trataba de una «primera toma de contacto», pero ha explicado que pese a su breve carácter, «ha dado de sí», enumerando a continuación los aspectos tratados: el reforzamiento de los lazos militares, la actualización del acuerdo bilateral de defensa o la preocupación sobre la situación en Centroamérica en el contexto de la pandemia. «También le he felicitado por laagenda progresista y la vuelta de EEUU a los acuerdos internacionales», declaró Sánchez. «Biden nos ha inspirado a muchos, no solo por la vuelta al Acuerdo de París, sino por su apuesta social».

Durante la mañana, Pedro Sánchez sostuvo encuentros con los líderes de Reino Unido, Canadá y Turquía. En su entrevista con el premier británico, Boris Johnson, abordó temas de seguridad y defensa, así como la necesidad de impulsar el acuerdo entre la UE y Gibraltar para abolir los controles en la Verja toda vez que la colonia británica queda vinculada al área Schengen. Sánchez también resaltó el valor de la agenda 2030 aprobada por la alianza, llamada a relanzar el concepto estratégico de la organización ante los cambios acaecidos en el mundo.
En clave de política interna, el primer contacto personal entre Biden y Sánchez ha tenido lugar en un contexto en el que la oposición española venía afeando al jefe del Ejecutivo español la tardanza de este encuentro y, en general, su escasa relevancia en el plano internacional. Hasta la fecha, Biden ha sostenido encuentros, bien presenciales, por videoconferencia o vía telefónica, con 22 líderes mundiales. En la víspera, tuvo lugar en Madrid una manifestación contra el gobierno por su intención de indultar a los líderes catalanes independentistas.
El evento noratlántico puede favorecer un acercamiento institucional entre los países europeos y EEUU, luego de que Trump sacara a su país del Acuerdo de París, suspendiera la financiación de la OMS e impusiera aranceles a varias exportaciones europeas. Ahora Washington ha prometido donar mediante el mecanismo COVAX 500 millones de dosis de la vacuna de BioNTech-Pfizer a países con pocos recursos. Las políticas de inversión pública en la economía de Biden, además, encajan con la defensa que hicieron los países del sur de Europa, España entre ellos, de la necesidad de crear un fondo de recuperación para hacer frente a la crisis económica desatada por la pandemia.

Todo esto imprime un tono conciliador del que España se podría beneficiar, también para aliviar la tensión de la crisis diplomática abierta con Marruecos. Esta tiene uno de sus focos precisamente en EEUU, cuando en las postrimerías de su mandato Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. Pero la actual Administración estadounidense reconoce «diferencias muy importantes y profundas» respecto a aquellas políticas, mientras que la posición de España sigue ateniéndose a las resoluciones de la ONU. La actitud de Rabat podría cambiar si no encontrase en Biden el mismo respaldo, dado que Washington desea ahora recomponer la relación con la UE, cuyo Parlamento mostró el 10 de junio un claro apoyo a España frente a Marruecos, a quien acusó de utilizar a menores edad como «arma política» en la crisis escenificada en Ceuta.