Tras las elecciones del domingo, Javier Milei ratificó a su hermana Karina como la jefa del armado libertario, mientras crecen las tensiones con Santiago Caputo y los Menem por la estrategia electoral. La interna oficialista ya impacta en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Con un tuit que no dejó lugar a interpretaciones, Javier Milei despejó dudas sobre quién manda en el armado electoral del oficialismo. “Ella es el jefe. No más palabras Sr. Juez. Viva la libertad carajo”, escribió el domingo a la noche para ratificar que su hermana Karina conduce la estrategia nacional de La Libertad Avanza. Fue un mensaje directo hacia el interior del Gobierno, donde las tensiones entre los armadores del espacio escalaron tras los resultados dispares en las elecciones provinciales.
En la pelea interna del oficialismo, el «triángulo de hierro» que integran Karina Milei, Santiago Caputo y los Menem vive su momento más álgido. Mientras Karina se muestra decidida a expandir el partido libertario con listas propias en cada provincia, el sector que responde a Caputo insiste con que el foco debe estar en las elecciones legislativas nacionales de octubre. Allí se definirán las bancas que podrían garantizarle al Presidente las reformas estructurales que proyecta para la segunda mitad de su mandato.
El aval de Milei a su hermana coincidió con algunos avances locales: el triunfo en la capital de Salta y un segundo puesto en Jujuy, además del respaldo de aliados provinciales en Chaco y San Luis. Sin embargo, desde el entorno de Caputo aseguran que esos logros se obtuvieron «sin el armado de los Menem» y apuntan directamente contra Lule y Martín Menem por la pobre elección en Santa Fe, donde esperaban 25 puntos y obtuvieron apenas 14.
La disputa expuso distintas concepciones sobre cómo construir poder territorial. El caputismo se atribuyó la estrategia en Salta y Chaco, donde incluso enviaron al tuitero libertario Gordo Dan para reforzar las campañas. En ese esquema también destacan los acuerdos con Leandro Zdero en Chaco y Claudio Poggi en San Luis. Apuntan a sumar aliados que aporten gobernabilidad y bancas, más que construir estructuras partidarias nuevas.
Karina Milei, en cambio, optó por el camino del purismo. Decidió competir con sello propio en todas las provincias, incluso en aquellas donde las chances eran limitadas. Rechazó alianzas con figuras consolidadas como Amalia Granata en Santa Fe y, en la Ciudad de Buenos Aires, dinamitó la unidad con el macrismo. Allí se juega una parada clave este domingo con Manuel Adorni como candidato oficialista y Ramiro Marra como disidente por la Ucedé.
Según las últimas encuestas, Adorni encabeza con 21,5%, seguido por Leandro Santoro con 24,4% y Silvia Lospennato, del PRO, con 17%. Marra suma 6,5% y el macrista “blue” Horacio Rodríguez Larreta alcanza 9%. El impacto del rechazo a la ley de Ficha Limpia —una iniciativa de Lospennato para inhabilitar candidatos condenados por corrupción— aún no fue medido. La caída del proyecto expuso otra interna, con dos senadores misioneros que responden a Carlos Rovira desmarcándose por pedido de Milei, según blanqueó el propio caudillo. El Presidente lo negó y habló de un «pacto entre Cristina y Macri».
Mientras tanto, el conflicto interno entre Caputo y los Menem se traslada a otros distritos. En la provincia de Buenos Aires, la tensión es creciente. Sebastián Pareja, operador de Karina, impulsa listas “puras” que excluyen a dirigentes del PRO, la UCR y fuerzas vecinales. Desde el caputismo proponen en cambio un gran frente opositor al peronismo y celebraron que la intervención presidencial en un conflicto en Junín, con la reincorporación de una militante de Las Fuerzas del Cielo, inclinó la balanza en favor de su agrupación.
Los Menem no comparten esa lectura y preparan su contraofensiva. En Santa Fe ya cuestionaron a Gordo Dan por no haber apoyado la campaña local y deslizaron que Caputo priorizó sus territorios. El cierre de listas del 19 de julio será determinante para definir qué sector logra imponer su lógica electoral. La disputa de fondo es si Milei prefiere un partido bajo control total o un frente amplio que maximice votos. Por ahora, Karina manda, pero el partido recién empieza.
