El dirigente de Campana Abel Furlán, cercano al kirchnerismo, decidió presentar lista para competir por la jefatura del principal sindicato industrial.
Las diferencias internas en el Frente de Todos se trasladaron al sector gremial: Por primera vez en décadas la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) definirá su nueva jefatura entre dos candidatos. El actual secretario general, Antonio Caló, cercano al presidente Fernández irá por la continuidad. Del otro lado, estará el líder de la seccional Campana, Abel Furlán, que impulso el kirchnerismo.
Será una disputa sorpresiva que rompe con las tradiciones históricas del principal gremio industrial de la Argentina y que tiene como trasfondo político una saga más de las diferencias que existe en la coalición gobernante.
Hasta anoche Furlán tenía resuelto presentarse y aseguraba contar con el respaldo de algunas de las seccionales más importantes del sindicato (la elección del secretario general de la UOM se desarrolla mediante una suerte de colegio electoral integrado por delegados de cada filial), y sólo dejaba abierta la posibilidad de acordar una lista única en caso de que Caló resignara su candidatura y la Capital Federal (su distrito de pertenencia) aceptara correrse de la jefatura. Históricamente el gremio tuvo a la cabeza de su consejo directivo nacional al secretario general de la seccional porteña y como adjunto, al de Avellaneda.
La gota que colmó el vaso y derivó en la crisis interna se produjo hace dos semanas, durante la renovación de autoridades en las 54 filiales de todo el país. En esa instancia Caló rivalizó con Daniel Daporta, de Avellaneda, la mayor seccional en número de afiliados y en extensión geográfica del gremio, además de ser la responsable tradicional de nombra al número dos de la UOM. La disputa tuvo que ver con la decisión de Daporta (quien a su vez había asumido al frente de la filial el año pasado en reemplazo del fallecido Armando Leyes) de correr de la lista oficial a buena parte de los históricos del distrito, lo que enojó al líder nacional hasta que amagó con intervenir la elección.
Finalmente el comicio se desarrolló en relativa calma en todo el país e incluso en Avellaneda, donde terminó por imponerse Daporta. No obstante, Caló dio a entender que para la elección de hoy su candidato a adjunto sería Naldo Brunelli, el histórico líder de San Nicolás, en lugar de Daporta. Ese cimbronazo terminó por amalgamar un malestar previo hacia la gestión del “Tano” a nivel nacional tanto por el desempeño del gremio en paritarias como por su rol en la CGT y en las mesas de debate dentro del Frente de Todos y el Gobierno nacional.
Furlán, diputado nacional por el Frente para la Victoria hasta 2019 y jefe de la seccional Zárate-Campana de la UOM desde 2008 -su fábrica de origen es Siderca, del grupo Techint-, asegura contar con un puñado de filiales que lo apoyan, además de los delegados de la propia: Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mendoza y dentro de la provincia de Buenos Aires, algunas de carácter estratégico como Avellaneda, La Matanza, San Martín, Quilmes y San Miguel. En su sector alegan sumar los votos suficientes para imponerse a los que desde 2004 sustentan a Caló al frente del sindicato. El voto de hoy es secreto, lo que le sumará un componente de suspenso a los dos postulantes.
El formato de conducción a cargo de un binomio Capital Federal-Avellaneda se remonta al siglo pasado en la UOM y registra hitos como el de Augusto Timoteo Vandor y Rosendo García en los años 60, Lorenzo Miguel y Luis Guerrero, o el arranque de la gestión de Caló con Juan Belén como adjunto en primera instancia, y luego con Armando Leyes, ambos fallecidos. La posible disputa de hoy será doblemente desafiante de las tradiciones: no hay antecedentes desde la vuelta de la democracia de una elección para el secretario general de la UOM -siempre se definió por consenso en el Consejo Directivo- y es la primera vez que se quiebra el acuerdo entre las dos principales jurisdicciones.
Las diferencias políticas entre Caló y Furlán son el mayor punto de discordia. Al actual secretario general le achacan haber empujado al gremio a respaldar en 2017 a Florencio Randazzo (el gremio fue su comando electoral) cuando el jefe de aquella campaña fue Alberto Fernández. Lo hizo incluso a pesar de que ese mismo año, una votación informal en las seccionales de la UOM había dado un favoritismo muy mayoritario hacia el kirchnerismo. Furlán, en cambio, fue un activo participante de la vida interna del Frente para la Victoria, primero, y del actual Frente de Todos desde las líneas más kirchneristas.
