Los conflictos internos en ambas provincias reactivaron la disputa con el kirchnerismo, con fuertes críticas de dirigentes locales y un peronismo fragmentado en pleno avance libertario.
Las tensiones en los PJ de Salta y Jujuy volvieron a encender la interna del peronismo y profundizaron el enfrentamiento con Cristina Kirchner, en un contexto donde el conflicto por la conducción del PJ bonaerense sigue siendo el foco principal, pero no el único, al inicio de 2026.
En Jujuy, la decisión de los interventores Aníbal Fernández y Gustavo Tano Menéndez de suspender la interna partidaria y desafiliar a la senadora Carolina Moisés abrió un nuevo capítulo de la disputa federal. La medida se tomó luego de que Moisés votara a favor del Presupuesto 2026 de Javier Milei y respaldara el RIGI, lo que generó un fuerte rechazo del sector kirchnerista. La propia senadora calificó la resolución como: «Es un acto de cobardía total, un mamarracho jurídico y un error político. Tienen miedo de ir a una elección interna. No quieren competir».
La legisladora recibió el respaldo del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien desde hace tiempo cuestiona el rol de la ex presidenta en el partido. El mandatario sostuvo que Cristina Kirchner ejerce «la dictadura del pensamiento del PJ» y le pidió que «se corra de una vez por todas», además de acusarla de manejar el partido como «una pyme familiar».
Sáenz, aliado del gobierno de Javier Milei, comparte esta postura con otros gobernadores peronistas del norte grande, como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, quienes junto a Moisés impulsaron el interbloque Convicción Federal en el Senado. Aun así, mantienen un delicado equilibrio: se diferencian del kirchnerismo, pero continúan articulando con el bloque justicialista mayoritario.
Mientras tanto, el PJ de Salta sigue intervenido por dirigentes cercanos a Cristina Kirchner y atraviesa una fuerte crisis interna, sin mecanismos claros para resolver las diferencias. En ese escenario de fragmentación, el peronismo del norte suma un nuevo capítulo de conflicto, mientras el oficialismo libertario avanza y capitaliza la debilidad de sus adversarios políticos.
