Un grupo de jefes comunales inició conversaciones con Axel Kicillof para avanzar en una renovación de la conducción partidaria. Impulsan a Federico Otermin como candidato y buscan posicionarse como una opción de “centro” frente a La Cámpora y el axelismo duro.
La discusión por la sucesión de Máximo Kirchner en el PJ bonaerense ya empezó, aunque la definición se conocerá después de las elecciones del próximo domingo. Por ahora, los movimientos son discretos, pero las conversaciones entre intendentes y el gobernador Axel Kicillof revelan que la disputa por el control del partido entró en una nueva etapa.
En los últimos días, Federico Otermin (Lomas de Zamora), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Achával (Pilar) y Nicolás Mantegazza (San Vicente) se reunieron con Kicillof en dos oportunidades. La primera cita fue en Pilar y la segunda en Ezeiza. Los intendentes, que no responden a La Cámpora, le plantearon al gobernador la necesidad de construir una alternativa política con eje en la gestión local. Kicillof les propuso incorporarse al Movimiento Derecho al Futuro (MDF), pero ellos prefirieron mantener su identidad fuera de esa estructura.
Aun así, le adelantaron su intención de competir por la conducción del PJ bonaerense. El elegido para encabezar la lista es Otermin, actual intendente de Lomas, que cuenta con apoyo de varios colegas. Entre los posibles aliados aparecen Gustavo Menéndez (Merlo), Marisa Fassi (Cañuelas) y Juan Pablo García (Dolores).
El grupo busca representar un espacio “de centro”, alejado de los extremos del oficialismo provincial. Se presenta como una corriente capaz de dialogar tanto con el sector de Kicillof como con el kirchnerismo más orgánico, pero sin quedar subordinado a ninguno.
Desde el entorno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner surgen señales que avalan esa estrategia. Cristina, que sigue la discusión desde su casa en Tolosa, envía gestos en busca de una salida consensuada. Uno de ellos fue la presencia de Wado de Pedro en la Quinta de San Vicente durante el acto por el Día de la Lealtad, encabezado por Kicillof. El exministro del Interior fue el único dirigente cercano a la ex mandataria que asistió al evento. Llegó junto a Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad.
El nombre de Larroque también aparece en las conversaciones internas. Durante una conferencia de prensa, evitó confirmar si será candidato a presidir el partido, aunque tampoco lo descartó. “Voy a trabajar siempre por el peronismo. En el lugar en que sea, siempre a disposición. Hoy soy consejero y el día de mañana serán los compañeros quienes definirán mi lugar”, afirmó.
En su entorno aseguran que La Cámpora instaló su nombre como posible candidato para tensionar la interna y debilitarlo políticamente. Dentro de la agrupación que conduce Máximo Kirchner hay un fuerte malestar con él. Algunos dirigentes incluso reclaman que “devuelva” el ministerio de Desarrollo de la Comunidad, al sostener que ese cargo “le pertenece a La Cámpora”.
El cronograma partidario agrega presión. El plazo para convocar a elecciones internas venció el sábado pasado, ya que el mandato de Máximo Kirchner concluye el 18 de diciembre. Esto obliga a definir pronto un acuerdo o una competencia abierta.
Otra figura que aparece en la pelea es la vicegobernadora Verónica Magario, quien analiza disputar la presidencia del partido. Su nombre gana peso porque no tiene posibilidades de competir por la gobernación en 2027, lo que le permitiría conducir el PJ sin condicionar futuras candidaturas.
En paralelo, el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, también busca volver al frente del PJ bonaerense. Sin embargo, no cuenta con el respaldo del axelismo, que mantiene distancia por sus permanentes recordatorios de que gobierna el municipio más poblado del país, con casi dos millones de habitantes.
La definición sobre la presidencia del PJ bonaerense se convirtió en una batalla clave para el futuro del peronismo provincial. En juego no solo está la renovación de autoridades, sino la construcción del liderazgo que enfrentará el desafío de recomponer al partido después de un ciclo de tensiones internas y derrotas electorales.
