La consagración más polémica de los Mundiales, Inglaterra doblegó a la selección de Alemania Occidental en un vibrante y cuestionado partido. El resultado final fue de 4 a 2 durante la prórroga pero con el recordado «gol fantasma» de Geoff Hurst, que nunca traspasó la valla germana.
Mientras las ansias nos devoran en la cuenta regresiva a Qatar 2022, los mundiales disputados hasta la fecha, están repletos de datos y de historias de color. Contando los días para disfrutar de la próxima Copa del Mundo, recordamos episodios insólitos y controversiales de la máxima competencia del fútbol.
Héroe canino
En 1966 el mundial de fútbol se disputó en el país que le sirvió de cuna. Unos meses antes del inicio, robaron la copa Jules Rimet, haciendo tambalear su organización. Ocho días después, un perro llamado Pickels encontró el trofeo envuelto en papel de periódico durante un paseo con su amo y en Inglaterra se instaló por fin la euforia del campeonato. Los Beatles reventaban las radios internacionales y los ingleses consolidaban una identidad con la que el mundo se identificaba. Eran los creadores de la poesía hecha deporte y de una banda que partía en dos la historia de la música moderna.
La competencia arrancó en medio de malos arbitrajes y unos niveles de violencia hasta entonces desconocidos en un mundial. Los encuentros estuvieron marcados por el juego brusco y una fricción que hizo que Pelé, su mayor estrella, deseara abandonar el deporte.
El camino de los ingleses hacia la conquista
En cuartos de final, se enfrentaban Inglaterra y Argentina en un partido de ánimos caldeados. Inglaterra dominaba y Ubaldo Rattin, en un intento por frenar la arremetida inglesa, solicitó un intérprete para comunicarse con el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. Luego de un malentendido, el jugador fue expulsado y el juego estuvo suspendido durante veinte minutos. El futbolista argentino se negó a retirarse, al tiempo que se sentaba en la alfombra roja de la reina Isabel II en señal de desobediencia. Luego, se limpió las manos con el banderín que tenía los colores nacionales. Un gesto que desencadenó la furia de la hinchada local.
En semifinales el equipo dirigido por Alf Ramsey dejó en el camino nada menos que al Portugal de Eusebio por 2 a 1, fue el pasaporte a la final donde esperaban Beckenbauer y compañía que habían vencido a la Unión Soviética por el mismo marcador.
El gol de la polémica
La final se jugó en el legendario estadio de Wembley entre el local y Alemania federal. Tras empatar a dos, jugaron tiempo suplementario y Hurst anotó el famoso ‘gol fantasma’ que quedó registrado como un gran misterio en la historia de las finales de fútbol. Un hecho que no volverá a ocurrir ya que a partir del mundial 2014, certamen en el que se estrenó el VAR (Video Assistant Referee) tecnología que ayuda a determinar si el balón atraviesa la línea de meta.
Geoffrey Hurst pasará a la historia como el héroe nacional inglés al marcar tres goles en la final del único Mundial que el país británico tiene en sus vitrinas. La final de 1966 ante Alemania, que acabó con la victoria inglesa en la prórroga, se recuerda como uno de los mejores partidos de la historia. Ese día, el marcador terminó 4 a 2, a favor de Inglaterra, para luego recibir la copa de manos de su reina, Isabel II.
Fue un final feliz pero que los británicos nunca pudieron exhibir su alegría en plenitud, con desgracia se recuerda la controvertida cita de 1966 como “el Mundial de las trampas”.
El misterio en el famoso "gol fantasma" de Hurst, ni la tv pudo comprobar si el balón entró o no.
Pickles, el perro héroe que encontró la Copa Jules Rimet.
Afiche oficial de la Copa 1966.
La reina Isabel II le entrega el trofeo de Campeón al capitán de Inglaterra Bobby Moore.
El gol fantasma.
