La holgada victoria de Sarkozy en la segunda vuelta electoral provocó la ira de algunos sectores del país. En la plaza de la Bastilla, los manifestantes lanzaron proyectiles y adoquines a la policía que respondió con gases lacrimógenos.
Las fuerzas del orden se enfrentaron a un grupo de manifestantes que les lanzaron adoquines y proyectiles, a lo que respondieron con gases lacrimógenos en la céntrica plaza de la Bastilla de París. Un total de 270 personas fueron detenidas y 367 coches, quemados, en los disturbios que se registraron en diversos puntos de Francia durante la noche electoral.
Los manifestantes, algunos de los cuales se cubrían la cabeza con pañuelos y con capuchas, iban y venían hacia las fuerzas del orden lanzando objetos, en protesta por la victoria de Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales, mientras que los policías antidisturbios se mantenían en sus posiciones en el perímetro de la plaza.
Un pequeño grupo improvisó un concierto encima de unas barricadas e intentó arrancar una señal de tráfico.
Miles de policías y gendarmes y más de 80 unidades antidisturbios se movilizaron el domingo en toda Francia para velar por la seguridad durante la segunda vuelta de los comicios presidenciales que se disputaban el conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal.
Los servicios de seguridad temían que los festejos tras el anuncio de los resultados electorales desencadenaran incidentes. Según fuentes policiales, unas 40 unidades antidisturbios que suman unos 3.000 agentes se desplegaron en París y en otros tres departamentos de los alrededores para prevenir cualquier incidente.
Efectivos de la policía de transportes (SRPT) vigilaban las estaciones de tren de la región parisina para controlar “la llegada de bandas” a la capital.
El despliegue masivo en todo el país es comparable con el que se puso en práctica durante “los grandes partidos del Mundial de Fútbol” de 1998 o al que se recurre en las noches de fin de año, informaron las mismas fuentes.
