El titular de la Corte Suprema cuestionó que los conflictos políticos terminen en tribunales y alertó sobre su impacto en la estabilidad institucional.
Durante su exposición en el panel Argentina a largo plazo de la Expo EFI, el presidente de la Corte Suprema y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, puso el foco en una práctica que, según sostuvo, se volvió habitual en el país: llevar las discusiones políticas al ámbito judicial. A su entender, esta tendencia «no contribuye a generar estabilidad» y demora la implementación de políticas públicas.
El magistrado remarcó que muchos debates no logran resolverse dentro del sistema político y terminan escalando hasta el máximo tribunal. «Los debates en la Argentina no se clausuran en el circuito político, siempre buscan la judicialización y dentro del sistema judicial buscan llegar a la cima de la pirámide, es decir: a la palabra de la Corte», señaló.
En ese contexto, insistió en la necesidad de fortalecer la institucionalidad respetando la ley fundamental. «La mejor manera de fortalecer la institucionalidad es siempre volver a la Constitución», afirmó, y subrayó que debe cumplirse «a rajatabla», ya que ese texto «está por encima de todos». Rosatti también vinculó los problemas económicos con déficits institucionales.
Sostuvo que gran parte de las frustraciones en el desarrollo sostenido del país se explican por esas falencias, y agregó que incluso cuestiones como la emisión monetaria sin respaldo tienen implicancias constitucionales. «Es muy sano entonces que no se emita incontroladamente, pero no por cuestiones económicas o macroeconómica solamente, sino por una cuestión institucional. Porque esto surge de una prohibición explícita de la Constitución Nacional Argentina y la Constitución está arriba de todos nosotros; de los jueces, del Presidente, de los empresarios, de todos. Entonces, la mejor manera de fortalecer la institucionalidad es siempre volver a la Constitución y a aplicar y respetar a raja tablas el texto de la Constitución Argentina», expresó.
Más adelante, el titular de la Corte analizó las causas de esta tendencia a judicializar los conflictos. Consideró que responde, en parte, a una característica cultural: «Dentro de la sociología argentina, dentro de nuestras costumbres, está muy internalizado esto de cuestionar siempre todo, no darme por conforme nunca con nada, no aceptar palabras intermedias hasta no llegar a la última instancia».
Finalmente, Rosatti planteó que el eje de las transformaciones debe estar en el Congreso y no en los tribunales. «Los jueces no son legisladores, interpretan; la interpretación permite modificar en un espacio muy reducido lo que dice una norma, actualizarla; decir esta palabra hoy quiere decir algo un poco diferente que 50 años atrás. Pero el juez no puede inventar. El juez tiene que aplicar», enfatizó. Y concluyó que las reglas deben discutirse en el Parlamento, ya que «eso es lo relevante», advirtiendo que muchas veces, al no conseguir mayorías, los temas se judicializan para obtener otro resultado.
