La principal deuda de las autoridades es en materia habitacional; mediante el Plan Federal sólo entregaron 172 de las 1500 viviendas planificadas, y en este punto los vecinos denuncian falta de voluntad política. Además, en el barrio existe una pronunciada contaminación ambiental. Enfrentamientos vecinales con tintes partidarios.
Una cosa es escuchar a funcionarios del oficialismo y la oposición hablar del Barrio Las Flores, unos con anuncios, los otros con críticas; pero el panorama es muy distinto cuando uno llega hasta este asentamiento que comprende parte de Florida oeste y de Villa Martelli, y donde vivirían dos mil familias hacinadas.
El problema habitacional aparece como el más agudo. Claudia, 44 años, hizo memoria, “mi mamá vino en 1958, el primer censo lo hicieron en el ’72, ahí supuestamente iban a entregar casas”. Durante la gestión en Provincia de Antonio Cafiero realizaron unas pocas; muchos años después anunciaron el Plan Federal de Kirchner de erradicación de barrios de emergencia.
Nora indicó, “por año iban a dar 200 viviendas, hasta el momento entregaron en total 172”. Cabe destacar que las comprometidas en 2005 fueron 1500. Y en estos días construyen alrededor de 70 que dan a Agustín Álvarez y las terminarían en agosto.
De forma reciente, el Concejo Deliberante sancionó una norma que abre la puerta a emprendimientos inmobiliarios en terrenos del ex Batallón 601 y desecha la construcción de viviendas sociales. En Las Flores la noticia es resistida: “Este acuerdo tiene todas las trampas posibles”, denunciaron, a la vez que con indignación señalaron,“nosotros para ellos no somos lucrativos, más vale que van a querer un barrio privado, un shopping, sólo para los ricachones”.
Remarcaron que en el barrio no hay lugar para las nuevas edificaciones. En este sentido, Carlos, un delegado suplente, reveló, “vivimos hacinados y vamos a mudarnos, cuando nos toque un departamento, a otro lugar hacinados”. También informó que el municipio ofrece un subsidio de 24 mil pesos para quien está en zona de obra y se quiera ir.
Concluyó que “el vecino quiere la casa digna que le corresponde, no la cucha del perro que te quieren dar”. Todos los que acompañaron a La Noticia Web en el recorrido coincidieron en que “hay falta de voluntad política para resolver el tema”, a su entender porque “el barrio no tiene puesta la camiseta de Enrique García”.
Sin embargo, de los 17 delegados, varios responden al jefe comunal, situación que genera roces violentos; “quieren que peleemos entre vecinos”, mencionaron.
A su vez, la adjudicación de las casas también es caótica. Carlos comentó que “el convenio marco establece que cuando comienza la obra debe conocerse el destinatario, pero en este caso se termina y escarban la vida de la gente”. Mónica relató su terrible experiencia: “A mí me usurparon una casa en el sector 12 y me pegaron. Cuando fui a reclamar a la oficina de Vivienda me dejaron sola”.
Todos estos vecinos habitan lugares con humedad, falta de espacio y, en algunos casos, con pisos de barro. Asimismo conviven con aguas servidas, en parte contaminadas por los pozos que rebalsan de materia fecal. Quizá esa es la explicación a los numerosos casos de asma y alergias.
Obviamente no poseen gas natural y hay tres transformadores comunitarios, uno de los cuales los sobresalta con habituales explosiones. Sus invitados más frecuentes: las ratas y las cucarachas.
Por Elisa Rossi

