Esta situación se da en medio de las recientes denuncias internacionales, tanto de miembros del G7 como Francia y Gran Bretaña, o la ONU sobre la situación humanitaria que atraviesa Gaza.
El vínculo entre Israel y Gaza se encuentra lejano a esa idea de un alto fuego promulgado por Donald Trump. En las últimas semanas, la comunidad internacional se ha manifestado en contra de la política de ocupación por parte del ejército que sigue las ordenes de Netanyahu y esto se vio expresado con un grafiti en el Muro de los Lamentos en Jerusalem, una situación que despertó polémica por ser un lugar sagrado.
Con pintura roja, se encontró escrito en el espacio sagrado la frase: «Hay una Shoá en Gaza». Esto se escribió en una plataforma separada en la que rezan las corrientes no ortodoxas del judaísmo.
El rabino del Muro, Shmuel Rabinowitz, condenó con dureza el acto y pidió dejar al margen los lugares sagrados de cualquier discusión.
«Un lugar santo no es un espacio para expresar protestas de ningún tipo, y mucho menos cuando se trata del lugar más sagrado para todo el pueblo judío. La policía debe investigar este acto, localizar a los criminales que profanaron el sitio sagrado y llevarlos ante la justicia», afirmó.
Esta situación se da en medio de las recientes denuncias internacionales, tanto de miembros del G7 como Francia y Gran Bretaña, o la ONU sobre la situación humanitaria que atraviesa Gaza. Además, las tensiones y los rechazos se profundizaron luego de que el gobierno de Israel haya aprobado planes para ocupar militarmente la Ciudad de Gaza como parte de su ofensiva contra Hamás.
Según la investigación, en la madrugada del mismo día el hombre pintó mensajes similares en la pared de la Gran Sinagoga de Jerusalén, en el centro de la ciudad. El detenido fue interrogado y puesto en libertad bajo restricciones, mientras la Fiscalía evalúa la presentación de cargos por ofensa religiosa.
