Fue campeón como mascota en 1966, como jugador en 1988 y ahora puede dar una vuelta olímpica como entrenador.
Racing vive horas de máxima ansiedad en la previa de la final de la Copa Sudamericana frente a Cruzeiro. Pero si hay alguien que encarna esa emoción, es su entrenador, Gustavo Costas. En una conferencia de prensa movilizante, el técnico dejó claro lo que siente por su equipo, los hinchas y el desafío que tienen por delante.
«Esto lo lograron ellos. Estoy orgulloso de este grupo. Recibimos muchos palazos, pero siempre se levantaron y dejaron todo por este escudo y esta camiseta. A la gente le digo que confíen en ellos porque demostraron que están a la altura», expresó emocionado.
Costas no ocultó el único objetivo: ganar. «Mañana, como sea, hay que ganar. Cueste lo que cueste tenemos que llevar este sueño porque la gente y este grupo lo merecen. Me gustaría que me recuerden como hincha, porque lo mejor que tiene Racing es su gente», agregó.
Reconocimiento al rival y recuerdos del pasado
El entrenador también destacó las virtudes de Cruzeiro, equipo dirigido por Fernando Diniz: «Es un rival con mucha intensidad. Dejó afuera a Boca y a Lanús. No tiene figuras como Corinthians, pero es muy sólido y arriesga mucho con la pelota. Tenemos todas las fe del mundo, pero sabemos que será una final durísima».
Además, Costas evocó su historia personal contra el conjunto brasileño, marcando la carga simbólica del cruce. «Es lindo volver a jugar con el mismo rival al que le ganamos nuestra última copa. En el ’88 teníamos un equipo humilde, no reconocido como debió ser. En el ’92 ellos nos ganaron. Espero que mañana se cumpla el sueño que todos queremos», cerró esperanzado.
