Hubo una señal: el excandidato a intendente de San Isidro reapareció en el Golf Club de Villa Adelina. Podría ser candidato a diputado nacional en algunos meses. Recuperará visibilidad mediática en San Isidro porque buscará pelear por el Ejecutivo local en 2019.
El embajador en Uruguay y ex ministro de Seguridad porteño Guillermo Montenegro reapareció públicamente en San Isidro la semana pasada, durante la presentación de las primeras acciones que tomó la flamante Secretaría de Modernización e Innovación Tecnológica. La nueva área es conducida por el referente del PRO Eduardo García Beaumont, y fue un logro legislativo de la bancada macrista que conduce Rosalía Fucello, que consiguió introducir en el gabinete del intendente Posse las nuevas alternativas de la agenda tecnológica.
Montenegro estuvo alejado de los primeros planos políticos luego del triunfo de Macri en el 2015. Fue un ministro clave en la Ciudad de Buenos Aires, y con la llegada del Ingeniero a la Casa Rosada perdió protagonismo. En su momento se especuló con las razones que sacaron al sanisidrense de la primera plana. Hubo hipótesis sobre su apoyo a Michetti en las elecciones porteñas o incluso sobre una relación fría con el Jefe de Gobierno Marcos Peña a partir de la causa de las escuchas ilegales.
Lo cierto es que Montenegro fue precandidato a Intendente en las PASO de 2015 y su rostro se transformó en una amenaza para Posse. Perdió las internas por pocos votos y pudo mezclar candidatos con la lista oficialista. En la presentación de la nueva Secretaría en el Golf Club de Villa Adelina, Montenegro llegó al encuentro invitado por la concejal del PRO Rosalía Fucello. Luego se sumó a un desayuno de trabajo entre el intendente Posse y el ministro Andrés Ibarra.
Cuando el PRO planteó las PASO en 2015 en el oficialismo pudieron ver que el electorado sanisidrense se corrió de la lógica binaria “Posse o Peronismo/Kirchnerismo” para el distrito. Se prendieron luces de alarma que podrían encenderse nuevamente dentro de dos años, con una ciudadanía que puede poner un límite al uso del apellido y décadas completas del gobierno familiar.
En el armado electoral de estos meses Montenegro podrá tener opinión a la hora de poner a los candidatos del PRO en la boleta. Pero no será la voz definitiva. En la militancia le harán saber que mientras estuvo trabajando en Uruguay hubo que seguir construyendo y robusteciendo el espacio en San Isidro en su ausencia. E incluso avisan que muchos funcionarios o ministros nacionales también residen en el distrito. Sin embargo, sigue picando en punta para 2019.
Hoy lo espera una posible candidatura a diputado. La pared de hielo que lo separaba de los estrategas nacionales parece derretirse al calor del crecimiento de Cambiemos. Su postulación como legislador podría devolverle protagonismo mediático, y a la vez agigantaría su imagen en el distrito. En los próximos meses será un nombre fuerte en el macrismo de la comuna, pero será un actor entre tantos otros más. En el oficialismo difícilmente puedan digerir con facilidad su presencia.
¿Alguien levantará la voz para pedir que saquen del camino al ex ministro? Es poco probable que en Cambiemos, y en San Isidro, funcione esa lógica. Quizás en otros distritos. De fondo aparece la pelea de 2019, donde todos creen que aquel que sea señalado y acompañado por María Eugenia Vidal será el gran ganador. Mientras se especula con saber si el elegido será Posse o Montenegro, en realidad, en las capas bajas del armado político local, en el oficialismo o en el macrismo, mantienen las esperanzas de que el apellido en la boleta sea de alguien nuevo.

