Se trata de exmilitares que estaban alojados en el penal federal de Ezeiza y fueron enviados a una prisión en Campo de Mayo, en donde gozarán de mejores condiciones de detención.
El Gobierno nacional trasladó el viernes por la mañana a 19 represores condenados por delitos de lesa humanidad desde el penal de Ezeiza a una unidad penitenciaria ubicada en Campo de Mayo. Entre los trasladados se encuentran figuras emblemáticas del terrorismo de Estado como Alfredo Astiz, Carlos Guillermo Suárez Mason, Raúl Guglielminetti y Adolfo Donda.
La decisión, ejecutada por el Servicio Penitenciario Federal (SPF) bajo la órbita de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, generó un fuerte rechazo de organismos de derechos humanos, que acusaron al Ejecutivo de «beneficiar a genocidas». Desde el Gobierno, sin embargo, respondieron que los condenados no fueron enviados a una «cárcel VIP» sino a la misma unidad penitenciaria construida por el kirchnerismo en 2007 para alojar a jerarcas de la dictadura.
La cárcel en cuestión, ubicada en el predio militar de Campo de Mayo y conocida como Unidad 34, fue inaugurada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con el fin de trasladar a represores detenidos. Allí estuvieron alojados en su momento Jorge «El Tigre» Acosta, el cura Christian Von Wernich y el médico Héctor Vergez, entre otros.
Desde el entorno oficial señalaron que el traslado obedece a un cambio en el uso del penal de Ezeiza, que será reformado para alojar a mujeres y presos de alto perfil vinculados al narcotráfico. “No van a una cárcel con privilegios. Van al mismo lugar al que el kirchnerismo envió a otros militares peligrosos”, afirmaron fuentes oficiales.
Por su parte, la organización HIJOS Capital repudió el traslado y recordó que se produjo a ocho años del histórico pañuelazo contra el fallo del 2×1: “El gobierno de Milei, Villarruel y Bullrich beneficia a genocidas con el traslado a una cárcel con privilegios”.
¿Quiénes fueron trasladados?
El listado de represores trasladados incluye a nombres emblemáticos del aparato represivo de la última dictadura, como:
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Alfredo Astiz, conocido como «el Ángel de la Muerte», condenado por su participación en secuestros y torturas en la ESMA.
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Carlos Guillermo Suárez Mason, exjefe del Ejército en los 70.
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Raúl Guglielminetti, exagente de inteligencia vinculado al centro clandestino Automotores Orletti.
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Adolfo Donda, condenado por delitos cometidos en la ESMA y el secuestro de su sobrina, la exdiputada Victoria Donda.
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Antonio Pernías, alias «Trueno», también vinculado a crímenes en la ESMA.
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Julio César Argüello, condenado a perpetua en el circuito represivo comandado por Ramón Camps.
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Gerardo Arraez, Miguel Britos, Jorge Rádice, entre otros.
Junto con los represores también fue trasladado el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime, condenado por causas de corrupción durante el kirchnerismo. A él se sumaron otros detenidos como Pablo García Aliverti, hijo del periodista Eduardo Aliverti, y el exfiscal Juan Carlos César Castro, condenado por abuso sexual.
La situación reaviva un escándalo ocurrido en 2024, cuando un grupo de diputados de La Libertad Avanza —entre ellos Lourdes Arrieta, Beltrán Benedit, Rocío Bonacci y Guillermo Montenegro— visitaron en Ezeiza a varios de los represores que ahora fueron trasladados. El episodio generó fuertes cuestionamientos y derivó en la expulsión de Arrieta del espacio oficialista.
En ese momento, Arrieta intentó desvincularse de la polémica asegurando: “Nací en 1993, no sabía quiénes eran”. Su explicación fue ampliamente cuestionada por organismos de derechos humanos.
Desde el Gobierno aseguraron que el penal de Campo de Mayo no tiene beneficios especiales y que ya fue utilizado por gestiones anteriores. “Si era una cárcel VIP, lo era cuando el kirchnerismo estaba a cargo del Ejecutivo”, ironizaron fuentes de Seguridad.
El traslado fue notificado a los juzgados correspondientes y se llevó a cabo en coordinación con el SPF. Según se detalló, los condenados fueron alojados de forma individual en celdas asignadas, y el operativo fue informado rápidamente al entorno castrense, donde fue recibido con beneplácito.
