"LaNoticiaWeb TV" entrevistó al intelectual y director de la Biblioteca Nacional, quien resaltó que no votará por Daniel Scioli para suceder a Cristina, pero aclaró que “es una de las figuras posible”. Sobre el procesamiento de Boudou, Horacio González dijo que el caso no “mancha” la década kirchnerista. Y aseguró: “Los medios de la oposición han hecho una campaña formidable en contra de Boudou”. Alertó que el país vive en “urgencia nacional” tras el fallo de Griesa. MIRÁ EL VIDEO DE LA NOTA.
Por Gonzalo Cores
La semana pasada, días después de las celebraciones por los 40 años de la muerte de Perón, "LaNoticiaWeb TV" (domingo 20.30, por el canal "Somos Norte") dialogó en exclusiva con Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y uno de los intelectuales K más respetado. “El destino político de la Argentina es el de un frente muy amplio, con las mejores fuerzas”, explicó el funcionario nacional, quien se lamentó por no haber prosperado la Concertación Plural entre radicales y peronistas que había impulsado Néstor Kirchner.
¿Se lamenta que no haya prosperado aquella Concertación Plural que Kirchner ideó con el radicalismo?
Sí, lamento, porque me parece que el destino del kirchnerismo era el de protagonizar un amplio frente político y social. Para mí, esa posibilidad sigue abierta. El destino político es el de un frente muy amplio con las mejores fuerzas, como el peronismo, socialismo, radicalismo, las izquierdas. En este momento de urgencia nacional, bajo la amenaza del capital financiero internacional, un gran frente político de la suficiente amplitud, pero no una amplitud caprichosa.
A partir del fallo de Griesa, ¿cree que hubo opositores que no realizaron un repudio sincero y total, que se pusieron más del lado de intereses corporativos y los fondos buitres?
Creo que sí. Pero lo hicieron lectores miopes de la realidad nacional porque están opuestos al gobierno. El gobierno ha cometido errores, es comprensible que haya oposiciones y también es muy comprensible que se entusiasme ahora con llenar el próximo capítulo gubernamental. Lo que no es concebible es que, en nombre de la política interior, pasen por alto algo tan grosero como la decisión de la Corte de Estados Unidos, o esperan que el juez Griesa sea un aliado. Eso es imperdonable. Entiendo que haya una oposición que diga se negoció mal, que en el fondo quieren decir “Griesa tiene razón”.
A partir de esta situación delicada que usted describe de la Argentina, hay que sumarle el procesamiento del Vicepresidente. ¿Cree que debería dar un paso al costado, tomar licencia?
La verdad no se. Es un tema muy delicado. Todavía no terminé de leer la sentencia de Lijo, la voy a leer entera. Boudou enfrentó su defensa también con argumentos. De todas maneras, es un episodio de fuertísima complejidad. Esa empresa tenía que estar dentro del cuadro de acciones públicas del Estado, lo que pasó en el medio es un tema de profunda delicadeza. Estaría de más que yo dijera algo más preciso. También admito que, al tener un cargo público, tengo la responsabilidad de poder opinar con más fundamentos. Es un tema de profunda significación para el país. No es posible quedar mudo, pero tampoco es posible decir cosas que no estén claramente fundamentadas.
¿Lamenta que el procesamiento de un Vicepresidente, como también el de otros ex funcionarios de este gobierno, manchen esta década que muchos intelectuales como usted ven como positivas?
No pondría la palabra “manchen”. Son capítulos que se están escribiendo. Este juzgamiento es, sin duda, es único o inusual en la historia política argentina. Estoy pensando en escribir algo. No me animo a decir algo en medio de un juzgamiento. Cuando escuchás hablar a los abogados en un momento te perdés, porque ya hay un nivel de refinamiento jurídico, debido a la delicadeza y al carácter limítrofe que tiene el caso, que decís “qué voy a hablar yo”. Hablaría solo sentimentalmente. Casi como alguien que, a priori, piensa que el gobierno ha tenido grandes realizaciones que no han sido justamente reconocidas por la oposición. Pienso también que los medios de prensa de la oposición, los más poderosos del país, han hecho una campaña formidable en contra de Boudou. Eso hay que ponerlo en la balanza. Lo que no quiero decir es que, si ha habido un caso como el que fundamenta Lijo, la Justicia no tenga todas las opciones de independencia para actuar. Estoy como comprometido para hacer lo que uno hace, escribir algo de eso. No quisiera enmudecer ni dejar de hablar meramente por razones o de conveniencia o porque la situación es tan delicada y decir “en esta mejor me callo”.
¿Lo ve a Scioli como un sucesor del proyecto kirchneristas?
Es una de las figuras posibles, no es la que a mí me gustaría. Pero hay que confesar que no hay grandes candidatos en el horizonte.
Es el que mejor mide.
Sí, pero como no me fijo en las mediciones, voy a retirar la palabra medición de mi análisis político.
Pero están las elecciones primarias y los que pierden acompañan, sería…
Bueno, las primarias son complejas. No me gustaría que el próximo capítulo esté encabezado por Scioli. Pero te repito: no me sorprende, porque es una figura curiosa, que ha atravesado un período de profunda dificultad, tuvo y tiene desavenencias con el gobierno. En el fondo es de un liberalismo dentro del peronismo.
Más parecido a Massa.
Sí, más parecido a Massa. Claramente no me gusta. Pero al decir eso es lo mismo que con la pregunta de Boudou. Hay que fundamentar un poco mejor. Yo no lo voy a votar, sin duda. Pero en un país tan complejo como la Argentina, si hablé de capítulos es porque hay muchas líneas sin escribir del texto argentino. Lo que te puedo decir es que es un candidato que no me gusta. No me gusta por la textura de su palabra, es la continuidad del neoliberalismo en la Argentina con el nombre del peronismo, que ha cobijado muchas veces esta posibilidad. Lo ha hecho con Menem en gran escala, lo puede seguir haciendo con Scioli. Esa relación peronismo-macrismo, peronismo-neoliberalismo.
