Luego del revés electoral en los comicios legislativos porteños, donde Leandro Santoro terminó en segundo lugar detrás del vocero presidencial, Manuel Adorni, el peronismo comenzó a delinear su hoja de ruta con vistas a las elecciones nacionales previstas para el 26 de octubre.
En esta etapa de la contienda, la conducción de la campaña quedará en manos del sector kirchnerista. El espacio que encabeza Juan Manuel Olmos, en el que se referencia Santoro, acompañará las decisiones estratégicas que adopten Mariano Recalde y Víctor Santa María, figuras centrales del kirchnerismo en la Ciudad. Se trata de un giro en los roles.
Durante la campaña porteña, fue Olmos quien asumió el mando completo. El traspaso de la conducción responde a un pacto interno anterior a los comicios en CABA, que establecía que primero lideraba un sector y el otro se alineaba, para luego invertir los papeles en la etapa siguiente.
En lo que viene, con fuerte anclaje en la capital, la apuesta será confrontar directamente con el proyecto político y económico de La Libertad Avanza (LLA). Se busca una polarización clara entre el violeta y el celeste. Es muy probable que retorne la estética celeste y blanca, tal como la de Unión por la Patria (UP), dejando atrás el verde que identificó a “Es ahora Buenos Aires”, el sello con el que Santoro se presentó en la anterior contienda.
Hay una intención manifiesta de volver a las raíces del espacio, recuperar el liderazgo de Cristina Kirchner y dar mayor densidad ideológica a los mensajes de campaña frente al gobierno de Javier Milei. La conducción de la estrategia estará plenamente en manos del kirchnerismo, que imprimirá su impronta en la narrativa política.
Santoro intentó ampliar el universo de votantes al que se dirigía, pensando ya en el horizonte de 2027. “Tenemos que hablarle a otros sectores. Con el peronismo solo no alcanza”, repetía el diputado nacional en su entorno cercano. Aunque ese enfoque fue avalado por el kirchnerismo porteño, despertó resistencias en otros territorios del país, donde no cayó bien.
“La quería esconder a Cristina y al final perdió igual”, se quejó un referente de La Cámpora. Durante los meses previos, hubo malestar por el perfil vecinalista que proponía Santoro, una estrategia que, tras la derrota, quedó en entredicho. El resultado terminó por confirmar las advertencias de ciertos sectores internos.
Con esta nueva etapa ya en marcha, el kirchnerismo buscará tender puentes con Juan Manuel Abal Medina y Guillermo Moreno, quienes compitieron con estructuras propias en los últimos comicios. La idea del nuevo comando es cerrar un pacto en las próximas semanas para dar una señal de unidad dentro del peronismo porteño.
“La gran mayoría del peronismo estuvo unido en la Ciudad. Y ahora vamos a buscar cerrar un acuerdo que aglutine la totalidad. Tiene que ser un espejo para el peronismo bonaerense”, aseguró un operador del PJ Porteño, aludiendo también a la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
Ante la consulta, Guillermo Moreno expresó su disposición a conversar con los referentes del justicialismo capitalino. “La cabeza de la boleta tiene que ser de un peronista, no de un radical o un progresista. Ellos pueden ir dentro de la lista, pero no en la cabeza. Hay que buscar los votos peronistas que fueron a Milei y eso se hace con una identidad bien peronista”, dijo, cuestionando nuevamente la postulación de Santoro.
“Al modelo de Milei lo están votando los peronistas que están hartos de los progresistas. Tienen que dejar florecer las flores peronistas. Hay que confrontar el modelo económico. Ser concretos y claros. Explicarlo bien. Esto es una discusión entre nacionalistas y globalizadores”, agregó el exsecretario de Comercio, quien apoyó la candidatura a legislador porteño de Alejandro Kim.
También en diálogo con este medio, Juan Manuel Abal Medina mostró voluntad de integrarse al armado mayoritario del peronismo porteño. “En un momento en que la ultra derecha se radicaliza, la unidad debe lograrse sin esconder nuestras banderas, con la amplitud y la autocrítica necesaria para volver a convocar a los desencantados con el campo popular”, expresó.
Desde su visión, el proyecto nacional que impulse el PJ porteño debería “expresar a los que luchan todos los días contra este modelo de exclusión” e incluir a “representantes de los sindicatos, los movimientos sociales, la ciencia, la universidad y la cultura”.
En cuanto a los nombres que circulan, Mariano Recalde aparece como principal opción para encabezar la lista al Senado. Para Diputados, suenan con fuerza Ofelia Fernández, Matías Lammens y Gisela Marziotta. Aún no hay definiciones concretas.
La derrota reciente podría alterar el esquema originalmente planteado antes de las elecciones locales. En el kirchnerismo consideran que es tiempo de realizar una autocrítica seria, ajustar la hoja de ruta y redefinir la estrategia de cara a la campaña nacional.
Los canales de diálogo entre los distintos sectores están abiertos. Existe voluntad política para cerrar filas, y la urgencia por cerrar grietas internas obliga a tejer una nueva coalición electoral que les permita ser competitivos.
