El Muñeco fue pronunciado por el prestigioso diario estadounidense como uno de los entrenadores del futuro. Qué publicó sobre su trabajo en River y sobre su futuro en el fútbol.
La figura de Marcelo Gallardo se agiganta cada día más tanto en River como en el fútbol argentino. Pero eso no lo consiguió solo a base de resultados, sino con un trabajo arduo en el manejo de los planteles que caracterizó al entrenador desde el inicio de su carrera. Ahora, sus elogios llegaron nada más y nada menos que al prestigioso diario de Estados Unidos y del mundo como lo es el The New York Times.
En la nota, el periodista Rory Smith, corresponsal inglés del NYT, publicó un artículo el fin de semana en el que pone el ojo sobre una tendencia mundial de los equipos más poderosos de Europa, que a la hora de elegir un entrenador, optan por la elección de exjugadores sin experiencia en el banco, con la excusa de que no hay técnicos de clase mundial en el mundo. Y ahí es donde el periodista enaltece los éxitos del Muñeco en Núñez.
«Ha ganado una y otra vez. En River, Gallardo ha acumulado más de una decena de importantes trofeos como técnico. Ha ganado dos campeonatos continentales y Ramón Díaz, uno de sus antecesores, lo ha calificado como el mejor técnico de la historia del equipo”, sostiene en la nota Smith, quien pone a Gallardo a la altura de los mejores directores técnicos del Viejo Continente.
«Gallardo tiene el tipo de currículum gerencial que debería hacerlo irresistible para la mayoría, sino todos, los clubes de elite de Europa. Ha estado en su puesto actual durante siete años y demostró que puede hacer frente a la presión más profunda y las expectativas más elevadas. Ha demostrado que puede montar las corrientes políticas que giran alrededor de cualquier club importante y aprendió a trabajar con un presupuesto relativo”, remarcó.

«Existe la sensación de que aún no han demostrado que sean de clase mundial y este es el problema. El fútbol está ahora tan fracturado por los resultados que no pueden probarlo. Estos son los entrenadores que el Barcelona o el Manchester United deberían buscar nombrar ahora», analizó Smith, que destacó todo lo que significa para el Muñeco seguir vigente durante tanto tiempo en un fútbol tan vertiginoso como el sudamericano.
Por otro lado le tiró elogios a su paso por el fútbol charrúa y le tiró flores al equipo millonario: «Ganó una liga con Nacional en Uruguay y fue recompensado con un puesto en River, uno de los clubes más grandes del mundo para todos los estándares, un ambiente tan impaciente, exigente y expectante como en cualquier otro lugar. Allí, ha ganado dos veces la Copa Libertadores”.
Para Smith, Pep, Klopp y Tuchel ocupan el podio de técnicos en la actualidad y por debajo de ellos aparecen Conte, Zidane, Pochettino, Nagelsmann. También figuran técnicos como Ancelotti, Mourinho, Rafa Benítez y Allegri, con un recorrido amplio. En este contexto, Gallardo figura en su lista de nuevos aires junto a Brendan Rodgers (Leicester), Erik Ten Hag (Ajax), Ruben Amorim (Sporting) y Marco Rose (Dortmund). Son todos candidatos convincentes para dirigir a un poderoso, pero…
El periodista consideró por qué Gallardo no tuvo todavía una oportunidad irresistible de algún grande de Europa: «Una franja particular de éxito ya no se considera válida porque lo que constituye el éxito es muy difícil de medir. En cambio, es mucho más importante el conocimiento de cómo funcionan estos templos gigantes, la sensación de estar cómodo dentro de ellos, un sentimiento de pertenencia. Es ese cambio el que ha privado a Gallardo, y a muchos entrenadores como él, de una oportunidad».
Por último, cerró la nota con una definición contundente en la que una vez más resalta la imagen de un Napoleón que, tarde o temprano, tendrá futuro europeo: “Mucho más dignos de simpatía son los entrenadores, como Gallardo, que se encuentran atrapados en un juego cuyas reglas han cambiado por debajo de ellos. El, como los demás, ha hecho todo lo posible, conquistó dos veces un continente. Ha construido un currículum irresistible, solo para que le digan que lo ha hecho todo en el lugar equivocado».
