A ocho meses del último encuentro cara a cara, la relación entre Javier Milei y Mauricio Macri sigue marcada por la tensión, los gestos ambiguos y una rivalidad cada vez más visible en la arena política. La última vez que se vieron fue en agosto, durante una cena privada en la Quinta de Olivos. Desde entonces, los intentos de acercamiento fueron escasos y no prosperaron, pese a que la necesidad de una alianza electoral entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO sigue latente.
La esperada reaparición conjunta de ambos líderes pudo haber ocurrido este lunes, durante la cena anual de la Fundación Libertad en Parque Norte, un evento que cada año reúne a las figuras más destacadas de la derecha y centroderecha local. Aunque Milei no asistió —argumentando motivos de agenda y su reciente regreso de Roma—, la atención se centró en un inesperado gesto entre dos de los actores principales de este drama político: Mauricio Macri y Santiago Caputo, el principal asesor del Presidente.
En un ambiente distendido, y ante la mirada de decenas de dirigentes, Caputo se acercó al exmandatario, le estrechó la mano y lo abrazó. Intercambiaron algunas palabras al oído, en una escena que fue captada por testigos con sorpresa. «Esto es como Montescos y Capuletos», bromeó el diputado Alejandro Bongiovanni, uno de los anfitriones de la velada. Aunque el saludo fue cordial, las especulaciones no tardaron en llegar: ¿se trató de un intento de distensión o solo de una cortesía política?
Según fuentes cercanas al oficialismo, Caputo no tenía previsto asistir, pero decidió hacerlo al saber que Macri estaría presente. Incluso habría solicitado una mesa cercana a la del ex presidente, aunque los lugares ya estaban definidos. Ingresó al salón tras apagar su cigarrillo en la entrada, un hábito que irrita a Macri, quien ya se había quejado en reuniones anteriores de recibir humo en la cara durante sus encuentros con el consultor.
El vínculo entre ambos espacios políticos se deterioró aún más desde que Karina Milei lanzó una ofensiva para disputar la hegemonía del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, con el aval de su hermano. Para Macri, eso fue una provocación directa a su liderazgo. El conflicto se trasladó al terreno electoral: mientras dirigentes del PRO impulsan un entendimiento en la provincia de Buenos Aires, la competencia en la capital se volvió un punto de quiebre.
Días atrás, el propio Macri se mostró en Mar del Plata junto a Cristian Ritondo y Guillermo Montenegro, lanzando un mensaje interno: «los que tenían precio, ya fueron comprados». La réplica de Milei fue inmediata: «que muestre la factura». Sin embargo, el Presidente intentó luego bajar el tono: dijo que «después del 18M va a bajar la espuma».
En la cena de este lunes, Cristian Ritondo —una figura clave en las negociaciones entre ambas fuerzas— también mantuvo un largo diálogo con Caputo, tanto dentro del salón como afuera, mientras compartían un cigarrillo. El exministro bonaerense mantiene vínculos fluidos con Milei, su hermana y el consultor, formando una suerte de “triángulo de hierro” político.
Durante el evento, Macri ofreció un discurso en el que apuntó contra el Mercosur, calificándolo como un bloque estancado en «un proteccionismo extremo que impidió cualquier evolución». También cargó contra el concepto de Estado presente, al afirmar que «el cuento del Estado presente es una mentira, porque sólo está presente para aquellos que condujeron el Estado y se enriquecieron». En un panel junto a Julio María Sanguinetti y Álvaro Vargas Llosa, advirtió sobre «la aparición de populistas que prometen soluciones para mañana».
Por su parte, en representación del Presidente, habló Manuel Adorni, actual vocero presidencial. En su intervención, negó las versiones sobre un exceso de personal en su área: «la gestión anterior de (Gabriela) Cerruti tenía 634 empleados que heredamos, hoy tengo 248 y ni un sólo peso destinado a la pauta oficial». También defendió el modelo actual como más eficiente: «trabajamos más con menos recursos».
Mientras tanto, en el entorno del PRO, algunos referentes insisten en que el acuerdo bonaerense aún se sostiene, aunque reconocen que la competencia en la ciudad complicó todo. «Lo de la ciudad era inevitable», sostuvo Alejandro Catterberg en una entrevista, refiriéndose a la lucha por el liderazgo del electorado no peronista.
Las próximas semanas serán decisivas. El 18 de mayo se vota en la Ciudad de Buenos Aires, y ese resultado será clave para definir no solo quién lidera el espacio de derecha, sino también si hay margen para recomponer la relación entre Milei y Macri. «La semana que viene o después de la elección porteña puede haber una reunión entre ellos. Puede haber noticias pronto», deslizó una fuente al tanto de los movimientos. Hasta entonces, el clima es el de una partida de póker: todos juegan, pero nadie muestra las cartas.
