«Deja el peor salario docente de toda la historia», aseguró Victorio Pirillo.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL), Victorio Pirillo, lanzó una durísima acusación contra el titular de SUTEBA, Roberto Baradel, a quien señaló como el responsable de consolidar una pérdida histórica del poder adquisitivo para los educadores bonaerenses. Según el dirigente municipal, Baradel «se va (se raja)» de la primera línea de la lucha gremial tras haber pactado condiciones que favorecen los intereses políticos del gobernador Axel Kicillof por sobre las necesidades de los trabajadores.
Pirillo denunció que el referente de SUTEBA, junto con sus socios de ATE en la provincia, aceptó un aumento salarial del 9 % en cuotas que «condena poniéndole un techo a todos los sindicatos en sus paritarias». En su análisis, esta maniobra no es casual, sino que responde a una «misión de dejar salarios bajos y las arcas llenas para que Kicillof las gaste en su campaña», calificando el actual estado de las finanzas provinciales como «un paso cumplido» en beneficio del Ejecutivo.
En cuanto a la brecha entre los reclamos nacionales y la realidad local, Pirillo expuso lo que denominó una «perversión» estadística. El dirigente detalló que mientras a nivel nacional se reclama un salario mínimo de $2.706.923, en el territorio bonaerense «la mayoría de los trabajadores cobran por debajo del millón de pesos». Ante esta disparidad, el titular del STMVL fue tajante al señalar que «esas son las matemáticas del ‘gran docente’ Baradel», concluyendo con ironía que bajo esta lógica gremial «en la provincia de Buenos Aires menos siempre es más».
Asimismo, el comunicado advierte que, a pesar de su alejamiento de la exposición directa, Baradel «conserva su estructura política, diputados, concejales, directores en el IOMA y en el IPS e inspectores en educación». Pirillo sostiene que estos intereses son «totalmente contrarios al de los trabajadores» y que el nuevo rol de Baradel en la CTA de Hugo Yasky —a quien describió como un «flaco recontra gordo del sindicalismo»— lo posicionará como un «generador de caos» en aquellas provincias manejadas por gobernadores que pongan en riesgo la candidatura de su «patrón» político.
