En un texto para La Política Online, Eduardo Amadeo le apunta duro al Secretario de Comercio. Dice que el funcionario propone dar batalla pero pone en duda de que se libre dentro del campo de las ideas. Lo acusa de no ser peonista por esconder la pobreza detrás de cifras falsas. Irónico agrega que repartir heladeras no tiene nada de revolucionario.
En un artículo de La Política Online, Eduardo Amadeo escribió que “Guillermo Moreno decidió que es el momento de dejar los sillones y salir a la pelea pública”.
“Vaya uno a saber por qué Moreno acude a argumentos tan agudos como el color de la piel o el material de la cuna para definir quiénes son amigos o enemigo, réprobos o elegidos de un modelo progresista. Tal vez lo denigra a Prat Gay por ser carilindo, sólo por oposición a Kirchner. No lo sabremos nunca (ni nos interesa), simplemente porque a esta altura de la historia es difícil saber cuál es el valor político de esos argumentos, ya que valor operativo y ético no tienen ninguno”, agrega el texto.
Amadeo agrega que a “Moreno, como a su numen intelectual y político Néstor Kirchner, se le han acabado los argumentos que otrora utilizaron para generar cohesión, aun en sus propias filas. La brutal caída en la aceptación popular de la batalla contra el campo es un indicio que aún no han procesado, y tal vez es por ello que siguen insistiendo en que hay un país que asume sus banderas de conflicto permanente y que de tal manera han de seguir adelante con su proyecto”.
De fuerte tono crítico, el texto de Eduardo Amadeo en La Política Online dice que “cuando venga por todos, deberá explicarnos cuánto tiene de progresista (o peronista), el haber escondido la pobreza detrás de cifras falsas. O haber paralizado la investigación social en la Argentina, lo que impide saber que sucede con los más débiles, los excluidos, los que no tienen voz. También podrá contarnos porque piensa que hay que excluir de la comunidad organizada (eje del pensamiento peronista), a cualquiera que no piensa exactamente como el. O qué tiene de revolucionario el haber incubado -por impericia y tozudez- un ciclo ganadero como el que se aproxima, que habrá de generar la inflación que agrede sobre todo a los más pobres”.
“No dejará, espero, de contarnos por qué es más revolucionario repartir heladeras que implementar un ingreso básico para las familias indigentes. O cuál es el mérito ideológico de ocultar el dengue y echar a los funcionarios que se niegan a ser usados en un proyecto delirante. O por qué su Gobierno no logra aprobar un régimen que de cobijo a los chicos excluidos, sean o no delincuentes”, opina Amadeo.
