La disputa con Santiago Caputo y Karina Milei persiste, y las recientes declaraciones de Manuel Adorni han complicado aún más la situación
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue dado de alta tras ser internado por un cuadro de gastroenteritis. Sin embargo, su regreso a la vida pública no ha logrado mitigar las tensiones internas que sacuden al gobierno libertario.
El conflicto comenzó a intensificarse tras una conferencia de prensa de Manuel Adorni, vocero presidencial, el 7 de septiembre. Adorni desmintió categóricamente al jefe de Gabinete y a otros sectores de la Casa Rosada vinculados a Santiago Caputo y Karina Milei. “Nosotros siempre estamos dispuestos a que, si tenemos que modificar algo, modificarlo. No va a ser este el caso”, declaró Adorni. Además, se refirió a Francos diciendo: “Entiendo que lo que quiso expresar fue que estamos dispuestos a hacer cualquier modificación de la ley o de cosas que estén mal, pero no es este el caso en el que va a ocurrir”.
La respuesta de Francos no se hizo esperar. Enfurecido por las declaraciones de Adorni, el jefe de Gabinete decidió no asistir a la Casa Rosada y se quedó en su departamento. En una conversación telefónica con Adorni, Francos expresó su malestar, lamentando sentirse desautorizado y “boludeado”. Según fuentes cercanas, Francos se ha quejado de que “Santiago Caputo da órdenes y toma decisiones, pero no tiene firma” y, por ende, no asume las responsabilidades que conlleva el cargo.
El viernes por la noche, Francos comentó en una entrevista con Eduardo Feinmann que él posee un “rango constitucional”, en contraste con Caputo, quien es un “asesor contratado”. La fricción entre Francos y Caputo se ha agudizado tras varias derrotas legislativas recientes, incluyendo el rechazo del DNU para los fondos reservados de la SIDE y la pérdida de la presidencia de la comisión bicameral de Inteligencia.
En los pasillos de la Casa Rosada, algunos han cuestionado la experiencia legislativa de Francos, señalando que su enfoque “político” no encaja con la filosofía del gobierno. Se menciona que Francos criticó el uso de redes sociales por parte del gobierno en un evento de ADEPA, lo que también ha alimentado el malestar hacia él. “Se volvió zurdo”, se ha dicho en tono despectivo.
Aunque Francos intentó suavizar el conflicto, intercambiando mensajes con Caputo y planeando una reunión que nunca se concretó debido a su internación, la situación sigue siendo tensa. La reunión con diputados aliados, programada para el lunes, fue encabezada por Lisandro Catalán, con Karina Milei y Federico Sturzenegger presentes. Catalán subió a sus redes una foto de la reunión y prometió que se discutirán modificaciones a temas legislativos importantes. Sin embargo, se afirma que Milei y su entorno no están dispuestos a realizar cambios significativos en el decreto en cuestión.
En medio de este caos, se especula sobre posibles cambios en el gabinete, incluyendo la posibilidad de que Patricia Bullrich o Santiago Caputo asuman roles más prominentes. Aunque la idea de que Bullrich tome la jefatura de Gabinete ha circulado, ella misma ha mostrado poco interés en esta posibilidad. Los cambios en el gabinete podrían tener profundas implicaciones para la dinámica interna del gobierno y sus relaciones con el PRO.
Mientras tanto, el futuro de Francos en el gabinete sigue siendo incierto. La interna continúa, y el desenlace de esta crisis podría influir significativamente en el rumbo del gobierno.
