El ex ministro de Educación de Macri y Vidal habló con LaNoticiaWeb sobre la realidad del distrito, donde en 2019 fue candidato a Intendente. “En La Matanza no hay gobierno”, precisó. Además, en esta segunda parte de la entrevista, habló fue la respuesta educativa frente a la pandemia.
La semana pasada LaNoticiaWeb entrevistó al ex ministro de Educación de la gestión de Cambiemos, tanto en la Provincia de Buenos Aires como en la Nación, Alejandro Finnochiaro. En esta segunda parte de la nota, el profesor universitario de la UBA se refirió a la respuesta educativa frente a la cuarentena y a la realidad que vive su distrito, La Matanza.
¿Cómo creés que fue la respuesta de las políticas educativas al llegar la cuarentena? ¿Afectó de igual forma a todas las regiones?
Afectó a todos los estados. Desde los que tienen sistemas educativos más fuertes, como aquellos que tienen sistemas educativos más débiles. En todos los casos, se perdió contra la pandemia. A nuestro sistema educativo le falta entrar en la lógica del siglo XXI. Sí creo que hay que mirar lo positivo: es increíble la capacidad de nuestra escuela y los docentes de todo el país de mantener la escolarización con mucho esfuerzo. Aprendiendo no solo a manejar nuevas tecnologías, que si querés no es tan importante, pero nuestros docentes tuvieron que volver a planificar la forma de enseñar, incluir prácticas que no conocían. En algún momento habrá que evaluar cuál fue la calidad de esa práctica. En cuanto al impacto en la enseñanza, no es lo mismo para quienes pudieron tener “clases”, entre comillas, casi desde el primer día, que aquellos que tenían encuentros cada dos semanas. Primero habrá que evaluar la calidad de esos contactos.
Sería necesario en algún momento entonces hacer esa evaluación, no tanto para recriminar hacia atrás, sino para pensar y aplicar para adelante.
Lejos de eso, es para admirarlos a los docentes. Yo tuve que rediseñar mis clases, tener otras prácticas, pararme de otra forma delante de mis amigos. Y respecto a la participación de los alumnos: una cosa es la inmediatez del aula, donde uno levanta la mano y ya puede hacer la pregunta. La forma remota tiene otros ritmos. Una de las cosas que nos dejará la pandemia es que ese futuro para el cual nosotros trabajamos cuatro años, con oposición de muchos actores, llegó para quedarse. La pandemia demostró también que en materia educativa, el docente y su rol son irremplazables. La tecnología es la herramienta que usamos para interactuar y poder aprender. Pero eso sin la labor del docente no tiene ningún sentido. Si no hay contenido educativo, no tiene sentido. Lo importante es la escuela y el docente.
¿Cómo evaluás la faceta distrital del COVID-19?
La Matanza hoy tiene un problema grave: no hay gobierno. El intendente no está, no existe. No hay políticas públicas. Va para algún anuncio y cosas de ese estilo. No se qué verosimilitud puede tener las cifras. Nuestros concejales hacen pedidos de informes, pero responden vaguedades. Esto desnuda un atraso enorme de décadas. Estamos hablando de villas, no hay eufemismos. Hablamos de gente que no tiene agua potable a 20 minutos del obelisco. No tienen cloacas. Tiras sus desperdicios a la calle de tierra que contaminan las napas. De eso hablamos. Más allá de las recomendaciones sanitarias, es muy difícil para un gran sector del conurbano cuidarse si no puede lavarse las manos. El intendente habla de una cantidad asombrosa de camas de terapia intensiva, pero cuando le pedimos más información sobre ellas, tampoco contestan.
¿Eso pasa también en otros distritos?
Se puede criticar o decir que tal gobierna mal, o que no se gobierna bien. Siempre dentro de la lógica democrática. Pero en La Matanza no hay gobierno.
¿Esta situación que vos planteas es conocida en la gobernación? La vicegobernadora es Magario, ex intendenta de La Matanza.
No se si la vicegobernadora ha vuelto a poner los pies en La Matanza. No propuso ninguna política pública en La Matanza. El distrito es el gran espejo de toda la frustración argentina. La Matanza tiene la capacidad de convertirse en el gran motor productivo de la Provincia. Lo que hacen los que gobiernan en los últimos 20 años es pobrismo: se hace política con la pobreza. Se mantiene a la gente pobre para que tenga que depender del Estado. La Matanza se inunda tres o cuatro veces por año. Hay que entubar los arroyos y no regalar colchones a la gente que ha perdido todo por la inundación. Ahí solo se beneficia el colchonero. Hay que hacer las obras. La Matanza tiene miles de millones de pesos en distintos plazos fijos en el Banco Provincia. Y no los usa. Tienen que usarlos para mejorar la vida de la gente. La inseguridad es brutal. Los buenos intendentes coordinan las políticas de seguridad con la Provincia. Los intendentes conocen los puntos calientes. Es una Provincia tan grande como Alemania. En cualquier lugar de La Matanza la inseguridad es tremenda. El otro día me contaban que en Ramos Mejía hay vecinos que se coordinan para sacar la basura. Salen todos a la vez, tienen miedo. Y la democracia es el derecho a vivir sin miedo.
