El candidato a presidente de la UCR de San Martín apuntó contra la actual conducción local: “Hace mucho tiempo que no hace actividades de cara a la gente”. Sobre la interna a nivel provincial, fue tajante: “No niego la gestión de Posse, pero su trayectoria es más zigzagueante que la de Maxi Abad”.
Néstor Figarola es candidato a presidente del Comité de Distrito de la UCR de San Martín en representación de la lista que a nivel provincial encabeza Maxi Abad, jefe del bloque de diputados provinciales de Juntos por el Cambio.
En diálogo con LaNoticiaWeb explicó por qué el partido necesita un cambio a nivel distrital: “No generamos un dirigente que discuta políticas públicas con el Ejecutivo municipal”.
La campaña por momentos se hizo larga, pero ahora restan poquitas semanas para la interna. ¿Cómo te preparás?
Hay dos aspectos. Uno el personal, íntimo, donde tenés la convicción que tenés que hacer el mayor esfuerzo. Yo asumí el compromiso y represento a afiliados y amigos, que confían en mi persona como representante del espacio. Y después el aspecto funcional de la UCR, que es controlar el padrón, organizar la logística, la cantidad de fiscales que necesitás, ir a ver a los afiliados, mostrarles que estamos convencidos, que cambiar ahora sería una equivocación en el Comité Provincia. Y que en San Martín llevamos una conducción hace años que no hace eje en las discusiones. Al menos plantear una interna dentro de Juntos por el Cambio. No generamos un dirigente que discuta políticas públicas con el Ejecutivo municipal.
¿La UCR no tiene peso en Juntos por el Cambio de San Martín?
Totalmente. La dirigencia de San Martín está partida: los que están en la superestructura y los que representan a los afiliados de la UCR en el partido. Nunca vi al presidente del comité en audiencia con el intendente. Eso quiere decir que las decisiones del partido distrital pasan por otro lado. Entonces a la hora de pelear los espacios de la UCR en JxC, se negocia en otro lugar. Y no como debe ser, discutiendo dentro del Comité de Distrito. El Comité, más allá de la cuestión de la pandemia, hace mucho tiempo que no hace actividades de cara a la gente. Lo mismo que dicen que eso hace el Comité Provincia, hacen en el Comité de Distrito. Es paradójico. No hablo de cosas espurias, sino que hablo de una visión errada de cómo manejar el Comité y las políticas del partido respecto a las alianzas.
En marzo son las internas, y luego ya empieza la discusión de las alianzas y qué lugar tendrá cada partido en las listas electorales del frente. ¿Creen que, después de la interna, la UCR podrá estar parada de otra forma en esa discusión?
Las circunstancias hacen que la UCR se pare de otra forma. Cuando analizás el contexto del 2015, veníamos de la explosión del 2001. La UCR fue generosa como para brindar su estructura desde donde montar el andamiaje de Cambiemos. Desde ahí hemos crecido, en cantidad de legisladores provinciales y nacionales, de intendentes. Ese crecimiento te pone en otro lugar. Alfonsín logró el 50% de los votos, pero fue imposible si Balbín no movilizaba el partido. Hoy podemos discutir de otra forma. Tenemos más diputados, más senadores, más intendentes. Los logros se hacen por procesos. Estamos acumulando fuerza para poder ser los conductores de ese frente.
La otra lista, durante la campaña, destacó que tienen figuras con experiencia de gestión como Posse y Lousteau.
De los 32 intendentes de la Provincia, 27 acompañan nuestra lista. Si eso no es gestión, no se dónde está. Está Lunghi de Tandil, que en cada elección gana por más margen. Ahora se sumó gente prestigiosa desde lo intelectual, como Facundo Manes, que su hermano va como candidato. Igual Andrés Malamud. Combinas gestión con coherencia intelectual. Lousteau fue ministro de Economía y se tuvo que ir por la 125. Se habla mal de Daniel Salvador, él fue secretario de la CONADEP cuando había que ser secretario de la CONADEP. Tenemos tipos de acción, que se metieron en el barro cuando había que meterse. Ni tan peludo ni tan calvo que se le vean los sesos. No niego la gestión de Posse, pero su trayectoria es más zigzagueante que la de Maxi Abad.

