El Presidente no quiere que sus principales colaboradores ocupen lugares en las listas al tiempo que pretende un nucleo de diputados que le responda.
En medio de la discusión de las listas, el presidente Alberto Fernández vuelve a plantarse y quiere nombres propios en las boletas de diputados tanto en la CABA como en el territorio bonaerense, al mismo tiempo que pero asegura que las candidaturas no serán el mecanismo para renovar las caras del Gabinete.
Fernández sabe que no tiene legisladores que peleen por sus proyectos ni en la Cámara de Diputados y mucho menos en el Senado. Allí juegan en tándem Cristina Kirchner y Sergio Massa, los otros socios de la alianza que avanzan con iniciativas del oficialismo pero que no pujan por algunos borradores del Poder Ejecutivo.
En ese marco, y con su figura golpeada y con algunos sondeos de opinión que indican que la valoración de la gestión está en baja, el Presidente busca talar en la confección de las listas con la idea de poder tener un grupo de legisladores que salgan a defender la gestión, y los proyectos del Poder Ejecutivo con mayor potencia.
Desde el inicio del año se mencionan muchos nombres como el del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, o Gabriel Katopodis, para jugar en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, hasta acá en la Casa Rosada rechazan la idea de que esos nombres integren listas.
De hecho, Cafiero y Katopodis son los voceros del Presidente en la estrategia electoral, y articularán bajadas en el conurbano y desplegarán territorialidad. Tal será el rol del ministro de Obras, quien ya ha mantenido varias reuniones con intendentes en distintas secciones.
El sábado, estuvieron ambos en San Martín, donde Katopodis es intendente en licencia.
Además de ser hombres de confianza de Fernández, ambos funcionarios exhiben gestión en un momento delicado producto de la estrechez de recursos y de la crisis sanitaria que golpea al país desde marzo de 2020.
Más allá de los nombre es en el Gabinete y en las listas, lo que termina aflorando son las disidencias y la compleja convivencia de las diferentes vertientes que tiene el Frente de Todos, que en momentos de tensión salen aún más sobre la superficie.
