“LA INSEGURIDAD NO SE COMBATE CON INOCENTES PRESOS”
El 22 de enero de 2009, un grupo de jóvenes participaron de un asado en la calle Roca del Partido de San Martín. Entre ellos se encontraban Cristian Zapata y Cesar Huder. El asado era la previa de un partido de futbol que se iba a realizar en el club de Santos Lugares a la media noche.
Terminado el asado, los chicos se reunieron en el club con los amigos y jugaron al futbol hasta las 2 de la madrugada. Se quedaron un rato tomando algo y charlando sobre la contienda, y se dirigieron a sus casas despidiéndose en la esquina. Todos son amigos del barrio. Aproximadamente a las 4 o 5 de la mañana, en una casa vecina donde comieron el asado, se cometió un crimen atroz: dos ancianos fueron torturados y golpeados en ocasión de robo, y uno de ellos, la mujer, murió a causa de un infarto.
En las declaraciones de la victima a la policía, el denunciante dijo haber sido atacado por 3 o más personas, de las cuales uno es morocho y tiene un arito en la nariz, y otro es rubio. Dijo que le robaron dinero, sin especificar cuánto, y que le arrancaron una cadena del cuello. El día 23 de enero allanaron la casa de Cristian Zapata, que se encuentra a 20 cuadras de la de las victimas, y la de César Huder, a 100 metros de la anterior.
En el allanamiento a Cristian Zapata no encontraron ni dinero ni la cruz, y secuestraron dos relojes sin valor que pertenecen a la familia.
Sin saber qué pasaba y teniendo en cuenta que Cristian no posee ningún tipo de antecedentes, el padre se comunicó al trabajo, el mismo al que concurre desde hace 8 años, y se presenta voluntariamente a aclarar la confusión en la comisaría 1ª de San Martín. Quedó detenido. Cristian tiene un arito en la nariz.
En la casa de Huder realizaron otro allanamiento de la misma comisaría. César se encontraba trabajando, por la mañana en una tornería y por la noche repartiendo en una pizzería. En esta ocasión un policía de civil que tenía un carnet de color azul en la mano, y que los padres y el hermano de César creyeron que era su identificación, lo dejó caer en una caja con CD´s y en el mismo momento lo recogió diciendo que era un carnet de la victima. El carnet es una acreditación de asociado a un club de Devoto de cuando la victima era joven. La familia reaccionó en el momento y se generó un forcejeo. El allanamiento continuó pero no encontraron nada: ni la plata, ni la cruz, sólo la prueba plantada. Todo esto figura en la causa. A pesar de todo César decidió presentarse para aclarar la situación y quedó detenido.
La fiscalía a cargo de la Dra. Bellone realizó una rueda de reconocimiento que resultó negativa. Realizó una pericia sobre huellas dactilares que se registraron en la escena y en el carnet, que dieron negativas. Realizó una pericia sobre huellas palmares que arrojó el mismo resultado.
La fiscal no investigó a las huellas halladas en la escena del crimen, no realizó pericias psicológicas y socioambiantales (ningún pibe de barrio tortura), no investigó el accionar de la policía de Villa Lynch, ya que el agente que plantó la prueba tiene antecedentes y denuncias en su contra. No le tomó declaración a la víctima, ni citó a los testigos que aseguraron haber visto a los pibes entrar en sus casas varias horas antes del crimen.
Se están por cumplir 4 meses de que un día a un barrio le roban a 2 hijos, se destruyen 2 familias, vidas, proyectos.
Los vecinos no tenemos ni la más mínima duda sobre la inocencia de Cristian y César, por eso realizamos 3 marchas, afichadas, pintadas, 2 perejilazos (repartir perejil en los Tribunales) y seguimos sin conseguir una respuesta favorable.
La inseguridad que sufrimos no es la que le interesa reflejar a las corporaciones mediáticas, no es la que le preocupa a Susana Giménez o a los vecinos de La Horqueta. La inseguridad que sufrimos los vecinos de Villa Progreso, San Martín, es la del derrumbamiento de la construcción de una vida llena de proyectos, con valores encarnados en el ejercicio del trabajo, la solidaridad, el compromiso y el respeto a las instituciones, esas mismas que se derrumban ante terrible injusticia. Nuestra inseguridad está impartida por quienes deberían cuidarnos.
Es indispensable revertir esta situación para poder recuperar en los pibes del barrio a nuestros hijos, y darle fuerza al colectivo que se forma a causa de esta tragedia para creer, soñar, crecer, vivir.
Jueves 21 de mayo a las 9 horas volvemos a marchar reclamando justicia. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”
VECINOS DE VILLA PROGRESO, POR LA LIBERTAD DE CRISTIAN Y CÉSAR
