El diputado nacional Fabio Quetglas visitó el comité de la UCR en Morón y abrió un ciclo de encuentros sobre políticas públicas. Frente a dirigentes y militantes locales, advirtió sobre la necesidad de profesionalizar la administración estatal para evitar el uso abusivo de los recursos públicos.
El diputado nacional Fabio Quetglas visitó el comité de la UCR en Morón y abrió un ciclo de encuentros sobre políticas públicas. Frente a dirigentes y militantes locales, advirtió sobre la necesidad de profesionalizar la administración estatal para evitar el uso abusivo de los recursos públicos.
El encuentro se desarrolló en la sede del radicalismo local. Rolando Moretto, presidente del comité moronense, recibió al legislador acompañado por Hilda Rodríguez Ayoroa, vicepresidenta partidaria, y Martín Dolhagaray, responsable del Instituto de Políticas Públicas de la UCR Morón.
Durante su exposición, Quetglas puso el foco en la crisis de legitimidad que atraviesa el Estado. «Lo que pasó en Argentina es un manto de sospecha sobre cómo intervenimos como Estado. Antes el Gobierno intervenía para solucionar un problema, tapar un bache o arreglar un semáforo, pero hoy la gente tiene la sensación que el Estado puede solucionar un problema o empeorarlo. Y no es una percepción capciosa, porque en los últimos tiempos el Estado ha tenido muchas intervenciones fallidas», afirmó el legislador.
Además, definió lo público como un elemento central en la vida social argentina. «En sociedades como la Argentina lo público opera como un nivelador social», aseguró. También sostuvo que la calidad de la gestión resulta determinante para recuperar la confianza de la ciudadanía.
Quetglas se describió como un defensor de la disciplina fiscal. Sin embargo, remarcó que «no existe sociedad en el mundo sin bienes públicos». En esa línea, insistió en la necesidad de debatir el modo en que se administran esos bienes.
“El ciudadano se dio cuenta que a la larga eso trae consecuencias negativas, como estrés financiero de los recursos públicos, el aumento de impuestos y demás”, reflexionó al señalar el hartazgo social frente al uso político de las herramientas estatales. A pesar de esa desconfianza, planteó que nadie puede prescindir del Estado: «necesita de la infraestructura pública como la escuela, un hospital que atienda con eficiencia, y eso va a determinar un debate ya no para definir si lo público debe ser dinamitado o no, sino para determinar cómo aquello que consideramos que debe ser público tiene que ser explotado».
