A 3 años de los comicios en que los vecinos elegirán intendente, el panorama local comienza a alborotarse. Posibles candidatos, dudas y certezas.
Por Elisa Rossi
Hugo Curto inició en diciembre su quinto mandato. Ese día, una vez más, demostró que sabe relacionarse: a la asunción asistieron Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Hugo Moyano.
El vicepresidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires gobierna el distrito desde 1991 con grandes dosis de olfato político, adquirido más en el calor de la militancia gremial que en el estudio teórico de la doctrina.
Y aunque ya no es lo que era, aún nadie le discute (abiertamente) la conducción en Tres de Febrero. El problema es que no se vislumbra un sucesor natural dentro de su arco partidario. Hace mucho rondan especulaciones vinculadas con el cansancio y el desgaste del jefe comunal. Encima, la crisis con el campo lo fuerza a apoyar medidas con las cuales en su fuero íntimo no comulga.
A nivel gestión corren meses poco activos, a diferencia de los dinámicos ’90, cuando Curto era duhaldista. Para graficarlo, muchos hablan de una tensa calma que antecede a la tormenta… Parece que algunos están acopiando artillería pesada para los venideros tiempos de disputas de poder. Si el intendente decide retirarse –por lo menos en el ámbito local-, descuentan que en algún momento bendecirá a quien crea el continuador de su obra; los demás, como buenos peronistas, deberían acompañar.
Pero, las presunciones indican que no será así. Y el traspaso de candidatura sería feroz, como en otros territorios bonaerenses donde hubo concentración de autoridad.
Quienes son señalados como los aspirantes por el oficialismo a dirigir los destinos de los tresfebrerenses se reparten entre el Ejecutivo y el Legislativo.
En primer lugar, dos secretarios estarían pidiendo pista. Por un lado, el de Obras y Servicios Públicos, Humberto Olmedo, funcionario que maneja el mayor presupuesto –más de $ 53 millones de recursos genuinos en 2007- y tiene línea directa con la Casa Rosada.
En público maneja un perfil bajo, dicen de él que tiene “códigos” y elude escándalos de forma constante. Uno de los últimos relacionado con la renovación del contrato de prestación de servicios urbanos, que alejó a Cliba y dio la bienvenida a la cuestionada Covelia.
Por otro lado, el secretario General, el médico Miguel Angel Ríos, edifica hace años un espacio que lo fortalezca en las luchas internas. Su estilo despierta desconfianza en los más “puros”, pero es necesario para definir estrategias, como fue el caso de las elecciones pasadas.
A través de sus incursiones mediáticas moldea un discurso elaborado y con pretensiones renovadoras. Eligió como compañero a un comunicador que esgrime una excelente llegada al secretario del tercer piso.
Y quien tiene sus oficinas a unas cuadras de la Comuna, el titular de Deportes y Cultura, Héctor Chaves, siempre está dispuesto a brindar apoyo logístico. Y de yapa, trae a la remozada “tigresa” Acuña…
En cuanto al presidente del Concejo Deliberante, Agustín Ciorciari, el edil tiene su propia tropa, pero a veces queda debilitado ante la unión de sus oponentes.
En el deliberativo maneja muy bien los hilos, pero no es lo mismo que la administración de un municipio que tiene por delante el desafío de encarar una etapa de modernización.
El abogado fue acusado por la oposición de no presentar proyectos, y en la última sesión –a instancias del presidente del bloque PJ, Jorge Urrutia- de “amordazar” a la Coalición Cívica.
Las diferencias entre los dirigentes mencionados residen en su preparación en gestión, idoneidad y transparencia en las funciones; también en el seguimiento de los cuadros políticos.
Sin embargo todos tienen algo en común: la falta de carisma y la poca instalación pública.

