El Presidente suspendió el cierre bonaerense en Ezeiza por temor a incidentes y mal clima político. En la Casa Rosada buscan preservar su imagen en los últimos días antes de las elecciones, mientras confían en reducir la brecha con el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.
En el tramo final de la campaña, Javier Milei decidió cancelar su cierre en la provincia de Buenos Aires y concentrar toda su actividad proselitista en dos actos clave: Córdoba y Rosario. La medida surgió tras una semana complicada para el mandatario, marcada por tensiones en su paso por el conurbano y varias entrevistas mediáticas que lo dejaron en una posición incómoda.
El encuentro que se iba a realizar en Ezeiza quedó fuera de la agenda por decisión de su mesa política más cercana. “No queríamos exponer al Presidente, más sabiendo de lo que son capaces los kirchneristas”, explicó un funcionario con despacho en Balcarce 50. El objetivo es blindar a Milei de eventuales escraches o incidentes a pocos días de las elecciones.
El primer acto será este martes en la capital cordobesa, donde Milei encabezará una caminata junto a Gonzalo Roca, candidato a diputado nacional. Dos días después viajará a Rosario para lo que será su cierre nacional. Según un asesor, “cambiamos a último momento porque estuvimos hace poco en Córdoba, y era más justo apostar por otra provincia importante”.
En el entorno libertario consideran a Córdoba un distrito consolidado, gracias a su herencia antikirchnerista y al peso histórico del electorado macrista. Rosario, en cambio, representa un nuevo desafío y una oportunidad para ampliar la base política.
Mientras tanto, Diego Santilli asumió el rol de figura central del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. Tras la renuncia de José Luis Espert, el exvicejefe porteño se quedó con el primer lugar en la lista de diputados nacionales y retomó la campaña en el territorio bonaerense. Esta semana recorrerá la zona norte, luego de haber estado en Quilmes, con la meta de reducir la distancia con Fuerza Patria, que en septiembre aventajó al oficialismo por trece puntos.
En La Libertad Avanza confían en achicar esa diferencia a un solo dígito. “Si achicamos de 13 puntos a 5 es, de por sí, un triunfo en sí mismo”, sostienen en la Casa Rosada. De lograrlo, Santilli podría capitalizar una remontada que el propio gobierno considera simbólica frente a la derrota de las primarias.
El optimismo es mayor en Entre Ríos, Chaco y Mendoza, donde el oficialismo cerró acuerdos con los gobernadores Rogelio Frigerio, Leandro Zdero y Alfredo Cornejo. En cambio, Córdoba y Santa Fe aparecen más reñidas y podrían definir un triple empate técnico.
En paralelo, Milei atraviesa un momento de desgaste personal. Su entorno lo describe irritable y poco dispuesto al diálogo. “A Milei le gustó nada, pero nada”, comentó una fuente cercana al Presidente al recordar las entrevistas que lo enfrentaron a periodistas con los que antes mantenía buena relación. La tensión también se reflejó en redes, donde los seguidores libertarios multiplicaron las críticas hacia comunicadores que, según Milei, “se dieron vuelta”.
Pese al mal humor, el mandatario confirmó que planea cambios en el gabinete después de los comicios. Lo adelantó en una entrevista con Guillermo Andino: “De cara al segundo tramo voy a reacomodar el gabinete para lograr los objetivos de las reformas de segunda generación. El día 26 a la noche veré qué tipo de entramado necesito para lograr los objetivos”.
La decisión de replegar la campaña, evitar riesgos y preparar un recambio interno revela un mensaje más amplio: el oficialismo se enfocó en sobrevivir al cierre electoral sin más sobresaltos y en llegar al domingo con Milei contenido, sin tropiezos ni escenas que agraven su desgaste político.
