Por Diego Avancini
(concejal de La Libertad Avanza en el Municipio de Tigre)
A lo largo de la historia, cada movimiento que ha buscado cambiar de raíz las estructuras podridas del poder se ha enfrentado a un enemigo silencioso, pero letal: la infiltración de quienes, bajo discursos de ocasión, sólo buscan perpetuar las viejas mañas de la política.
Hoy, desde nuestro lugar de militancia y responsabilidad, nos vemos en la obligación de advertir sobre un fenómeno que amenaza con desnaturalizar la esencia de La Libertad Avanza, el proyecto que con tanto coraje y convicción lidera nuestro presidente Javier Milei.
Lo que venimos observando en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires, y en su armado general, ya es de público conocimiento y comienza a erosionar las bases de nuestro espacio, que con tanto esfuerzo supimos construir desde 2021. Esto no puede ser minimizado ni relativizado.
La incorporación desordenada y sin criterios claros de personas que no sólo no representan las ideas de la libertad, sino que provienen del mismo espacio que ha empobrecido y corrompido a la Argentina, abre una puerta peligrosa. Hay antecedentes que no se pueden ignorar: vínculos con sectores que hasta ayer defendían a capa y espada las políticas del kirchnerismo, causas judiciales que hablan por sí solas, y una preocupante tendencia a reproducir los viejos vicios de la casta que venimos a combatir.
Peor aún, en más de una localidad ya se están viendo maniobras y negociados que se realizan a espaldas de los militantes genuinos y del propio presidente. Estas prácticas, que nada tienen que ver con la transparencia, la honestidad y la ética que pregonamos, son un tiro en la línea de flotación de un proyecto que nació para erradicar justamente eso.
Nuestro presidente lo dijo con total claridad: «Al votante no se le miente». Avalar este tipo de manejos sería, precisamente, mentirles a quienes confiaron en nosotros. Sería traicionar no sólo su esperanza y su esfuerzo, sino también la palabra empeñada que nos trajo hasta acá.
La confianza de la gente es un capital sagrado que no admite ni atajos ni pactos promiscuos. No podemos hacernos los distraídos. No es con oportunistas, con buscadores de cargos ni con personajes de prontuario que vamos a transformar la provincia más importante del país. Y menos aún vamos a consolidar un espacio duradero si toleramos que esas mismas personas sean quienes diseñen listas y estructuras que sólo buscan asegurar su propio poder, usurpando el que los votantes nos dieron en las urnas, en lugar de ser herramientas al servicio de la causa de la libertad.
El riesgo es claro: quienes hoy se disfrazan de libertarios para servirse del proyecto serán, más temprano que tarde, los que lo traicionen. Lo hemos visto mil veces en la política argentina y sería un error imperdonable repetir la historia. La provincia de Buenos Aires, con todo lo que representa, no puede ser entregada a esos intereses. No se puede construir el futuro sobre un barro que, tarde o temprano, termina desmoronando cualquier edificio.
Desde nuestro lugar, reafirmamos nuestra lealtad absoluta al presidente y a los principios que nos convocaron. Y lo hacemos con la responsabilidad de advertir que la depuración es una condición necesaria para que La Libertad Avanza sea verdaderamente la herramienta de cambio que millones de argentinos esperan.
Porque, como bien dijo alguna vez un gran pensador: «Las ideas no se manchan, pero los hombres que las representan sí pueden mancharse. Y cuando eso pasa, hay que tener el coraje de separar la paja del trigo.»
Como nos enseñó nuestro presidente Javier Milei, la libertad no se negocia, se defiende como leones, aunque eso implique enfrentarse a los que, desde adentro, pretenden rifarla al mejor postor.
Con el equipo que viene bancando este proyecto desde 2021, tenemos la convicción y el coraje para dar esa batalla, las veces que haga falta. Al que venga a transar con la casta, aunque pretendan callarnos, lo vamos a dejar en evidencia: la libertad no se vende ni se compra.
