La UCR concluyó sus consultas internas y mantiene diálogos con espacios que impulsan una alternativa por fuera de los extremos. En los próximos días podría conocerse la postura definitiva
La UCR transita la etapa decisiva de su armado electoral en la provincia de Buenos Aires. Con los plazos legales que presionan a todas las fuerzas, el centenario partido está próximo a definir su postura, quizás en los próximos días. Luego de haber impulsado una serie de consultas en cada una de las secciones electorales para recoger el parecer de los distintos comités, el radicalismo avanzó en conversaciones con sectores que buscan posicionarse fuera de los extremos, tomando distancia tanto del kirchnerismo como de La Libertad Avanza. La expectativa es que, finalizadas esas rondas de diálogo, llegue la hora de tomar una decisión.
Esa línea se alinea con la posición que viene sosteniendo Facundo Manes, quien, aunque se distanció de la conducción tradicional de la UCR, nunca abandonó su pertenencia al partido. El diputado retomó los contactos hace algunas semanas y promueve el objetivo de construir un espacio de centro lo más amplio posible.
Mientras tanto, en el interior bonaerense, los intendentes con peso territorial siguen de cerca las condiciones del eventual acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza, particularmente porque los libertarios carecen de estructura y de candidatos consolidados. De todos modos, se da por descontado que el espacio tendrá un caudal de votos propio. Los jefes comunales, sin embargo, confían en su propia gestión como respaldo electoral para sostener sus distritos.
Con esa lógica, no son pocos los dirigentes macristas que ven con desconfianza el pacto con los libertarios y consideran más conveniente mantener la coalición de Juntos por el Cambio. En el caso del radicalismo, la mayoría expresó su rechazo a un entendimiento con los libertarios. Ocho de cada diez pronunciamientos en las consultas internas desestimaron un acercamiento al gobierno nacional. Esa postura quedó registrada en los informes que recibieron las autoridades partidarias transitorias, Miguel Fernández y Pablo Domenichini.
Sin embargo, como sucede en el PRO, tampoco hay una visión única dentro de la UCR. El macrismo está partido entre los que apoyan un entendimiento, quienes volverán a reunirse esta semana, y los que cuestionan los planteos de los libertarios. Para algunos, el acuerdo está casi cerrado; otros, en cambio, sostienen que el escenario sigue igual y que la definición llegará en los próximos días.
En el radicalismo también existen sectores que evalúan la posibilidad de un entendimiento con los libertarios, a pesar de declararse a favor de un proyecto de centro. Para este grupo, la polarización reduce al máximo las chances de sostener una tercera vía, lo que, según su mirada, los obliga a tomar partido por uno de los dos extremos.
En medio de ese debate, el intendente de San Nicolás, Manuel Passaglia, lanzó un mensaje directo la semana pasada. A su entender, “la ancha avenida del medio es la ancha avenida del fracaso”, descartando de plano cualquier tercera vía. En su visión, los dirigentes que apuestan por esa opción “son tibios y lo que se necesita hoy en nuestro país es coraje. Ese espacio ‘de centro’ fracasó y los que te quieran llevar a eso son dirigentes que ya lo intentaron y no estuvieron a la altura”.
Esta discusión reaviva un viejo dilema: ¿el panorama electoral se define en dos polos o existe realmente una configuración de tres tercios? ¿Esa división tripartita no encubre, en el fondo, una disputa interna dentro de uno de los extremos, que se resuelve en una gran PASO abierta? Los que defienden la idea de renovar Juntos por el Cambio creen que todavía hay un electorado que no se identifica ni con La Libertad Avanza ni con el peronismo y que está en busca de un nuevo espacio.
De acuerdo a un relevamiento de Pulso Research, realizado en junio, el peronismo y La Libertad Avanza encabezan las preferencias en intención de voto tanto en el conurbano bonaerense como en el interior provincial.
En cuanto al PRO, su mayor fortaleza se concentra en la primera sección electoral, donde alcanza un 5,7%, seguido por el interior, con 4,2%, y la tercera sección con 2,1%. Por su parte, el radicalismo tiene su núcleo de apoyo en el interior de la provincia, donde registra un 5,5% de intención de voto, mientras que en la primera sección suma un 1,2% y en la tercera apenas un 0,6%. Los números evidencian que la UCR tiene mucho más arraigo en las zonas productivas y rurales que en el AMBA, lo que explica el interés de los intendentes en defender sus territorios.
