La cúpula libertaria se reunió en Casa Rosada en medio de la movilización a Plaza de Mayo y en un clima de tensión interna por el caso Manuel Adorni. El oficialismo discutió la estrategia parlamentaria, el vínculo con los aliados y el avance de las reformas que impulsa Javier Milei.
Mientras miles de estudiantes, docentes y organizaciones políticas se movilizaron hacia Plaza de Mayo para reclamar mayor presupuesto universitario, el Gobierno concentró otra escena de alto voltaje político dentro de la Casa Rosada. Karina Milei encabezó una nueva reunión de la mesa política de La Libertad Avanza, atravesada por las secuelas del escándalo que involucró a Manuel Adorni y por las diferencias internas sobre el rumbo legislativo del oficialismo.
El encuentro se realizó en las oficinas del Ministerio del Interior, con fuerte presencia de funcionarios de primera línea y bajo un importante operativo de seguridad en las inmediaciones de Balcarce 50. Participaron Santiago Caputo, Luis Caputo, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Diego Santilli e Ignacio Devitt, entre otros dirigentes del círculo más cercano al Presidente.
La reunión retomó parte de las discusiones que quedaron abiertas tras el último gabinete nacional. Allí, Javier Milei defendió otra vez a Adorni frente a los cuestionamientos internos y externos. El Presidente sostuvo ante sus ministros que no pensaba desplazar al jefe de Gabinete pese a la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
En ese contexto, la situación de Patricia Bullrich volvió a ocupar parte del debate interno. La ministra quedó en el centro de las conversaciones después de marcar diferencias con la postura oficial sobre Adorni y avanzar en negociaciones parlamentarias con sectores del PRO y la UCR. En el karinismo cuestionaron esa jugada y dejaron en claro que la estrategia legislativa debía definirse únicamente dentro de la mesa política.
“No cambiamos de idea. Diseñamos un proyecto que incluye todo, pero Patricia no estuvo en la elaboración y un poco le gusta el protagonismo”, deslizó una voz cercana al armado libertario.
La discusión principal giró alrededor de la reforma electoral y del paquete de proyectos que el Gobierno busca activar en el Congreso. El oficialismo intentó ordenar posiciones para avanzar con Ficha Limpia, la Ley Hojarasca impulsada por Federico Sturzenegger, la reducción de subsidios para zonas frías y nuevos pliegos judiciales promovidos por el Ministerio de Justicia.
También aparecieron diferencias sobre la relación con los gobernadores aliados. Luis Caputo insistió con la necesidad de sostener puentes políticos con las provincias que acompañaron al Gobierno en votaciones clave. Otros sectores del oficialismo mantuvieron una postura más dura y analizaron avanzar con candidatos libertarios propios en distintos distritos.
En paralelo a la reunión política, afuera de la Rosada avanzó la nueva Marcha Federal Universitaria. La movilización cuestionó el ajuste sobre las casas de estudio y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Pese a la magnitud de la protesta, el Gobierno endureció su discurso contra las autoridades académicas y volvió a definir la convocatoria como una “marcha política”.
Dentro del oficialismo reconocieron preocupación por el impacto público del caso Adorni y por las dificultades para recuperar la iniciativa política. Por eso, la mesa política buscó mostrar señales de coordinación y avanzar en una agenda parlamentaria que permita cambiar el foco de la discusión pública.
Además, el Gobierno ratificó la decisión de profundizar el ajuste del gasto estatal. Durante el encuentro se analizaron nuevos retiros voluntarios, recortes en distintas áreas de la administración pública y medidas orientadas a sostener el objetivo de déficit cero que exige el equipo económico.
En la Casa Rosada también siguieron de cerca la sesión convocada por la oposición en Diputados. El oficialismo trabajó durante toda la jornada para evitar el quórum y bloquear los intentos opositores de avanzar con una moción de censura contra Adorni.
La reunión terminó entrada la tarde. Al salir, los principales referentes libertarios evitaron hacer declaraciones públicas, aunque en el Gobierno admitieron que la tensión política continuó abierta y que las diferencias internas todavía no encontraron un punto de equilibrio.
