La presidenta del Senado ocupa lugares vacantes con nombres alineados a su figura.
En medio de la interna que atraviesa el gobierno nacional entre el sector de Javier Milei y los de la vicepresidenta, Victoria Villarruel busca conoslidar poder político en la Cámara Alta a través de designaciones, principalmente vinculadas a ex militares.
Mario Norberto Russo, consultor político con pasado en la campaña presidencial de Javier Milei, fue designado en mayo como director general del cuerpo de asesores, tras la salida de su exvocero, Gaspar Bosch.
Dicho nombre despertó el enojo de Lilia Lemoine que rápidamente salió a difundir que el ex militar había sido denunciado por la diputada en 2022.
Otro de sus fieles es Claudio Gallardo, militar retirado del Ejército, con antecedentes en áreas de inteligencia y vínculos con el entorno de César Milani durante el kirchnerismo. Fue nombrado director general de Seguridad del Senado.
La tercera pata es la de Juan Manuel Gestoso Presas, exteniente coronel, que se desempeña como subdirector de Auditoría y Control de Gestión, bajo la órbita de María Eugenia Tasende. Durante la última dictadura militar, Gestoso Presas fue jefe de la Compañía de Inteligencia 5 y estuvo procesado por la destrucción de registros hospitalarios en Salta vinculados a causas por apropiación de menores. En 2014 fue sobreseído por la Justicia, que declaró prescripta la causa.
Cabe destaca que estos movimientos se dan luego de que la vicepresidenta le pasara facturas a Javier Milei por las acusaciones sobre la apertura de la sesión en el Senado que aprobó la moratoria previsional y el uso de los impuestos al combustible.
También integran el entorno de Villarruel otros referentes con pasado o vínculos familiares con el ámbito militar. Marcelo Cinto Courtaux, actual director general de Relaciones Parlamentarias del Senado, es hijo del exmilitar homónimo condenado por delitos de lesa humanidad. Courtaux fue asesor de Villarruel durante su paso por la Cámara de Diputados y hoy integra su equipo más cercano.
