El intendente de Tigre pidió un debate real sobre la conducción del peronismo y cuestionó la falta de internas abiertas.
Mientras el peronismo bonaerense se sacude por el desdoblamiento electoral dispuesto por Axel Kicillof, una voz volvió a correrse del ruido superficial para advertir sobre una crisis más profunda. El intendente de Tigre, Julio Zamora, rompió el molde del debate instalado y pidió discutir lo que, a su entender, nadie se atreve a plantear en voz alta: cómo se eligen los liderazgos en el peronismo y con qué reglas.
“Lo que está en crisis es la conducción de nuestro espacio”, lanzó Zamora en declaraciones a Código Baires, alejándose de la lógica de facciones y el foco mediático sobre las fechas de los comicios. Su preocupación está en otro lado: la falta de un proceso transparente, democrático y abierto para definir quién conduce el peronismo de cara al futuro.
Desde su mirada, las tensiones actuales no hacen más que evidenciar un problema de fondo que se arrastra hace tiempo. “Hoy no se está discutiendo el modelo de liderazgo que necesitamos. Se está discutiendo una fecha, una herramienta, una forma. Pero no el contenido”, advirtió. Y fue más allá: “Si no tenemos reglas claras para dirimir nuestras diferencias, ningún ciudadano va a sentir que esta discusión le pertenece”.
Una historia que se repite
Zamora no habla en abstracto. Sabe lo que es enfrentarse a la falta de garantías internas. Lo vivió en carne propia durante su enfrentamiento con el massismo en Tigre, cuando le impidieron competir en condiciones equitativas en las últimas elecciones locales. “Nos quitaron la posibilidad de participar libremente. Y ahora, con este nuevo esquema, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿quién garantiza que todos los sectores podrán participar en igualdad de condiciones?”, se preguntó.
Lejos de alinearse con una posición específica, Zamora hizo un llamado a la apertura total dentro del peronismo: “Tiene que haber PASO, representación de minorías y libertad para competir. No puede haber vetos ni impugnaciones”. Y agregó: “Si un intendente quiere ser candidato, que lo sea. Si la vicepresidenta quiere competir, que también lo haga”.
Unidad, pero con reglas
El mensaje de Zamora no se construye desde el enojo, sino desde la necesidad de dar previsibilidad a una fuerza política golpeada por la desconfianza y la fragmentación. “Si no discutimos cómo se define el liderazgo, vamos a seguir enredados en internas sin sentido. Necesitamos discutir el futuro con reglas limpias y de cara a la sociedad”, concluyó.
En medio de un escenario donde las decisiones se toman puertas adentro y las candidaturas se insinúan pero no se debaten, la intervención de Zamora busca correr el eje de lo urgente y volver a plantear lo importante: la unidad no se decreta, se construye. Y para eso, hace falta juego limpio.
