Con el calendario político corriendo cada vez más rápido, en Casa Rosada asumen que la ventana para empujar reformas de peso en el Congreso se achica. Aunque a Javier Milei todavía le restan formalmente un año y nueve meses de mandato, en el oficialismo entienden que, a medida que avance el año, se reducirá el margen para conseguir acuerdos con sectores opositores dialoguistas, como suele ocurrir en la antesala de una elección presidencial.
En la Mesa Política sostienen que al Presidente le quedan apenas unos meses para motorizar iniciativas de alto impacto parlamentario. Creen que en el segundo semestre el vínculo con aliados y opositores se va a empezar a “empastar”. “Vamos a tener que competir con algunos de los que hoy nos acompañan. Por eso lo más relevante hay que hacerlo lo antes posible”, repiten cerca del oficialismo.
En ese marco, el Gobierno quiere acelerar para que la reforma laboral quede sancionada antes del 1 de marzo. Pero la apuesta de Milei va más allá: en el discurso de la Apertura de Sesiones Ordinarias buscará exhibir el alcance de su agenda reformista y pedir respaldo para otros proyectos que considera centrales en la etapa final de su gestión.
Según una fuente con acceso directo al esquema de decisión, el oficialismo prepara un paquete amplio de iniciativas para enviar a lo largo de 2026. “Hay todo un paquete de reformas que se estarán enviando durante 2026”, anticipó, al tiempo que recordó que no solo quedarán pendientes los temas de Extraordinarias, sino también las reformas del Código Penal y la Tributaria, entre otras.
En el entorno presidencial aseguran que el Presidente ya les transmitió a sus colaboradores que tiene un menú diverso de reformas para desplegar durante el año. Incluso, deslizan que todos los ministerios trabajan en proyectos y medidas que todavía no se hicieron públicos. “Tienen preparados por lo menos 10 paquetes de reformas cada uno”, afirmó una fuente de máximo nivel. La mayoría de esos borradores, por ahora, se mantiene bajo estricto hermetismo.
Con la reforma laboral, además, el Ejecutivo busca enviar una señal clara a los mercados: demostrar que puede avanzar con proyectos sensibles, conseguir mayorías negociadas en ambas cámaras, aceptar recortes en el articulado y, al mismo tiempo, sostener el rumbo en un clima social tenso.
“El Gobierno está logrando triunfos legislativos importantes, al menos en la media sanción. Aún tiene pendiente consolidarlos en la sanción definitiva. Así como cuando empezás a perder las derrotas se encadenan, cuando ganás se genera un circuito virtuoso. Nos veo fortalecidos. Pero para consolidarlo tenemos que cerrar las sanciones definitivas”, evaluó un estratega oficialista.
El oficialismo ya había logrado mostrar músculo con la votación de la semana pasada: 42 votos afirmativos contra 30 negativos. Sin embargo, tras el traspié con la redacción del artículo sobre licencias médicas, la oposición pretende reabrir otros puntos en la Cámara de Diputados. En el Gobierno lo resumen sin vueltas: la orden es que el proyecto salga, cueste lo que cueste.
En el círculo íntimo de Milei también remarcan que la secuencia de reformas es parte del plan. El Presidente sostiene que la reforma tributaria debe venir después de la laboral, y que la previsional solo puede avanzar una vez que las dos anteriores estén vigentes durante un período. En su entorno lo plantean como una condición mínima: “Recién debería poder presentarse después de las próximas elecciones presidenciales”.
En el corto plazo, el Ejecutivo pretende ampliar las condiciones para atraer inversiones y proyectos productivos, además de profundizar la liberalización comercial. Dentro de ese esquema, busca terminar de sancionar el acuerdo Mercosur–Unión Europea, y enviar al Parlamento los aspectos centrales del Tratado Comercial con Estados Unidos que requieren ratificación.
En esa misma lógica, un sector de los equipos técnicos de la Presidencia considera que la adhesión de la Argentina al Consejo de Paz que lidera Donald Trump se encuadra como un acuerdo internacional, por lo que también sería girado al Congreso durante este año. En el listado de asuntos pendientes, en tanto, continúa el tratamiento en el Senado del plácet de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea y Bélgica.
Ese expediente, según reconstruyeron fuentes parlamentarias, podría incluirse en una sesión del 26 de febrero junto con la Ley de Glaciares, el convenio Mercosur–UE y la baja de la edad de imputabilidad a 14 años. Ese habría sido parte del temario conversado en la reunión reciente en la Quinta de Olivos entre Milei y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. “No se habló de la reforma laboral ahí, se focalizó en otros proyectos”, aseguró una fuente.
El Gobierno también planea retomar iniciativas que quedaron afuera del Presupuesto 2026 y del debate de la reforma laboral, especialmente lo vinculado al Capítulo XI y varias disposiciones impositivas. El objetivo central es avanzar en una baja de impuestos y aliviar la presión tributaria sobre empresas y contribuyentes.
La administración libertaria, sin embargo, analiza cómo compatibilizar esa agenda con el equilibrio fiscal. En los despachos oficiales se discute un esquema de simplificación tributaria que combine una rebaja en Ganancias para personas, incentivos para los mercados y la eventual aplicación de un “IVA dividido”, como adelantó el ministro Caputo.
Aunque todavía no hay detalles técnicos cerrados, los funcionarios avanzan con el armado de un proyecto legislativo que agrupe casi todos los puntos originalmente incluidos en el Capítulo XI, con una excepción: la Ley de Financiamiento Universitario. En ese caso, el Gobierno propuso un camino alternativo que no logró el respaldo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que el lunes difundió un comunicado rechazando de manera tajante la propuesta oficial y reclamando la apertura urgente de paritarias.
Entre los temas que quedaron pendientes tras la caída del Capítulo XI también aparece el proyecto que extiende el régimen de promoción para energías renovables, prorrogando por veinte años la estabilidad tributaria del sector. Hubo conversaciones para incluirlo en extraordinarias, pero cuando la reforma laboral absorbió el esfuerzo político del Ejecutivo, se decidió postergarlo para ordinarias. Por estas horas se evalúa si enviar solo ese apartado o avanzar con una reforma energética más amplia, ya que también quedó afuera la modificación del régimen de zona fría.
