La alianza electoral entre el kirchnerismo y los intendentes quedó en primera plana el sábado, en la localidad de Ensenada.
Cristina Kirchner volvió a mostrarse en el conurbano, la tierra que le es más fértil en materia de cosecha de votos. Pero más de eso, y de la renuncia de Martín Guzmán, lo que quedó claro es la estrecha conveniencia que el kirchnerismo mantiene con los jefes comunales de la región más poblada del país.
Es por ello que figuras como Martín Insaurralde, (ahora jefe de Gabinete pero intendente en uso de licencia) escuchó el discurso de CFK junto a Máximo Kirchner.
“Siempre es un enorme placer escuchar a @CFKArgentina y volver a las enseñanzas que nos dejó Perón. Junto a compañeros y compañeras del @BonaerensePJ renovamos nuestro compromiso para seguir trabajando por la Provincia”, sostuvo el hombre que le puso el condimento político al Gabinete bonaerense, tras la derrota en las PASO.
“Acompañamos a @CFKArgentina en Ensenada para homenajear a Perón. Tal como marcó, debemos recordarlo trabajando con compromiso cada día desde cada lugar que nos toque. El objetivo siempre es el bienestar de nuestro Pueblo”, sostuvo por su parte el ministro de Obras Públicas, Leo Nardini, otro intendente en uso de licencia y que tiene gran ascendencia sobre sus pares de la primera sección electoral.
De hecho Cristina esta vez, estuvo acompañada por dos intendentes: Mario Secco, el local de Ensenada, y Juan José Mussi, de Berazategui. La postal del sábado en la que Cristina volvió a tirar durísimas críticas al rumbo de la economía muestra la conveniencia mutua de los intendentes y la líder kirchnerista, quienes necesitan que sus boletas sean arrastradas desde “arriba hacia abajo”, y desde “abajo hacia arriba”.
En ese marco, el intendente de Berazategui, despojado de pruritos afirmó que “está en una etapa de su vida” en la cual no puede “ver al peronismo perdedor”. Por su parte, llamó a la unidad del peronismo para “poder ganar las próximas elecciones”, ya que si vuelve a ganar Mauricio Macri, “se muere”.
