En una semana serán las elecciones presidenciales. En la Facultad de Derecho Mauricio Macri y Alberto Fernández hicieron levantar la temperatura respecto al primer encuentro. Espert y Del Caño también se mostraron más incisivos. Gómez Centurión y Lavagna hicieron propuestas pero quedaron fuera de los intercambios.
En el salón de actos de la Facultad de Derechos se realizó el segundo debate presidencial de cara a las elecciones generales del próximo domingo 27 de octubre. Mauricio Macri se mostró activo para recuperar la iniciativa luego del tenue papel de la semana pasada. Alberto Fernández respondió acusaciones y buscó acorralar al presidente con los ínidices de pobreza. El libertario José Luis Espert supo ocupar su rol en el medio de la grieta para lanzar dardos a los dos candidatos que polarizaron la elección. Desde la izquierda, Nicolás Del Caño pudo mostrar la agenda de las preocupaciones de su espacio. Más relegados quedaron los desempeños de Roberto Lavagna y Juan José Gómez Centurión, que intentaron ganar protagonismo acercando propuestas de gestión.
A pocos días de los cierres de campaña de cada candidato, el debate tuvo un poco más de intensidad que el primer encuentro, a pesar de aplicar un formato que limita casi por completo los intercambios.
Mauricio Macri. El presidente se mostró mejor preparado que hace una semana. Fue a fondo con una estrategia de manual en Cambiemos: apostar a las agresiones, generar temor con el retorno del kirchnerismo, y no dar respuestas sobre ninguno de los problemas que generó el gobierno. Arrancó definiendo que está elecciones permitirá decidir en “qué tipo de país vamos a vivir”. Varias veces repitió la idea de que “somos distintos a ellos”. Acusó a Alberto Fernández de que “cuando fue jefe de gabinete ingresaron 20 mil kilos de efedrina”, y defendió el accionar de la justicia y las fuerzas en el caso Maldonado.
“Es verdad que tenemos un problema de empleo. Pudimos generar un millón de puestos de trabajo pero informales”, admitió. A la hora de hablar sobre Federalismo y calidad institucional se dedicó a agitar fantasmas del pasado y generar pánico. Cuando llegó el momento de hablar sobre la pobreza explicó que “veníamos bien pero la crisis de abril volvió hacia atrás todo lo que habíamos logrado”.
Alberto Fernández. “En esta Facultad me eduqué y educo”, comenzó diciendo para marcar terreno sobre la educación pública y su preparación. E hizo una referencia a las acusaciones del oficialismo durante esta semana: “Sería bueno que en lugar de preocuparse por mi dedo índice se ocupen de los índices de pobreza”. Cuando tocó el turno de la temática de Seguridad, explicó que “las sociedades igualitarias son las que menos crímenes tienen”. Y anunció que creará un Consejo de Seguridad. Y respondió a las chicanas de Macri: “Gracias a Dios no nos parecemos en nada”.
Acusó al gobierno de tener la tasa de desempleo más alta en los últimos 13 años. Y dijo que “Macri ubberizó la economía”. Acusó que el presidente llenó los bolsillos de sus amigos y que no vio la corrupción en la obra pública de su gobierno. “A mí nunca me convocó ningún juez por corrupción. Pero al presidente lo esperan más de 100 causas”, denunció. Apuntó a los favores con los que se benefició su familia y metió a su padre Franco Macri en el intercambio. El presidente respondió que no es de buen gusto hablar de los que ya no están, pero obvió mencionar que fue él mismo quien acusó a su padre apenas unos días después de su fallecimiento de ser parte de un entramado de corrupción.
“La prensa corre peligro con Macri, no conmigo”, espetó Fernández. Sobre el final acusó que el gobierno dejará un 40% de pobres y anunció que buscará crear el Ministerio de Vivienda. “Pusimos a la Argentina de pie, pero llegó Macri. Ahora vamos a ponernos de pie de nuevo”, cerró.
José Luis Espert. Las primeras críticas las mencionó contra las políticas garantistas en términos de seguridad. Se lo vio cómodo a la hora de hablar de Empleo y Producción, con críticas a la legislación laboral y el sindicalismo. Cuestionó los altos impuestos al trabajo y al pago de contribuciones patronales. Pidió replantear la coparticipación y adelantó que podrá quitar el IVA a los productos. Además reclamó por la democracia de sindicalización. “Piquetero que corta la calle, piquetero preso. Grabois cuídate conmigo”, calentó el ambiente el economista.
Buscó apurar a Alberto Fernández al preguntarle si no había visto la corrupción del kirchnerismo. Pero también chicaneó a Macro: “Se la pasa diciendo Si, Se Puede; pero en cuatro años no pudo hacer nada”. Además enumeró algunas decisiones de gestión comunes entre 2011 y 2015. “Deberían abrazarse, no son tan diferentes”, expresó.
Nicolás Del Caño. Su primer frase fue para cuestionar el formato de debate, que no permite un intercambio libre. Y lanzó duras críticas a la política de seguridad de Patricia Bullrich, la doctrina Chocobar y a las “fuerzas de seguridad con libertad para matar”. Más tarde anunció que buscará la legalización del consumo y cultivo de marihuana.
“Nos dejan más de 2 millones de nuevos desocupados. Proponemos reducir la jornada laboral para repartir las horas de trabajo entre los desocupados”, anunció. Apuntó a Macri cuando dijo que “usted quiere hablar de transparencia pero armó un decreto para favorecer las deudas de su familia”.
Roberto Lavagna. Arrancó avisando que “los pueblos no tienen paciencia infinita”. A la hora de hablar de justicia definió que “ni mano dura, ni mano flácida”, y puso sobre la mesa el problema de los delitos de género que se producen por desatención de las denuncias previas. Mencionó que la economía está hace 8 años estancada y que hace falta una activación de la producción para generar empleo. “Podemos crear 2 millones de puestos de trabajo en los cuatro años de gestión”, anunció. Y analizó que Argentina puede crecer un 4% anual. Buscó salir de las chicanas y advirtió que “la única discusión válida es cómo crear empleo y activar la producción”.
Juan José Gómez Centurión. Estuvo más cómodo que hace siete días. Se presentó avisando que “no vengo a ser políticamente correcto”. Y denunció que “tenemos un país productor de drogas”. Prometió blindar las fronteras. Anunció la idea de promover una reforma laboral. Y también disparó contra Macri: “Es una vergüenza instalar en la Oficina Anticorrupción a una militante política”.
