En Casa Rosada rechazan cualquier posibilidad de cambios, sin embargo, hay expectativas para que tras el fin de semana largo, haya anuncios.
Luego de un fin de semana cargado de versiones sobre cambios en el Gabinete nacional, el Gobierno cerró filas para desacreditar los rumores y respaldar al ministro de Economía, Martín Guzmán, el principal apuntado por el kirchnerismo en la disputa que mantiene con el presidente Alberto Fernández.
Si bien no es el único funcionario cuestionado por el círculo más cercano a la vicepresidenta Cristina Kirchner, su figura quedó en el centro de la escena por la expectativa que genera la difusión del índice de inflación.
A la vez, desde los pasillos gubernamentales trascendió el respaldo directo que Fernández le ratificó a Guzmán el domingo pasado, en Olivos, y acusan rumores malintencionados, mientras crece la presión sobre el ministro especialmente desde el kirchnerismo y en una semana caliente para la economía.
En el rumoreo se especuló con que podría haber anuncios después de ese fin de semana y, entre las dudas sobre el futuro de Guzmán, se mencionó el nombre del expresidente del Banco Central Martín Redrado, reconciliado hoy con Cristina Kirchner tras varios años de enfrentamiento, aunque eso implicaría un debilatamiento muy fuerte de Alberto.
Las versiones alcanzaron también al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, el principal representante de la vicepresidenta en el Gabinete, y al exministro de Defensa Agustín Rossi, como posible reemplazante. Pero en cualquiera de los casos, la línea discursiva de la Casa Rosada es la misma: «Nada de eso, no se está pensando».
Días atrás, Fernández dio el ejemplo de la postura que el Gobierno mantendrá en los próximos días frente a cualquier versión extraoficial, al ser consultado sobre el tema en una entrevista radial con motivo del nacimiento de su segundo hijo, Francisco. «Ahora lo que tengo que pensar es en el cambio de pañales», evadió el mandatario, en una forma de restarle importancia a las versiones.
Respecto de ese punto, el ala «dura» del Frente de Todos pone fichas en las audiencias públicas que deben realizarse por las tarifas. Quieren que Guzmán exponga ante las asociaciones de consumidores que participarán y enfrente críticas al porcentaje que tiene previsto, cercano al 80%: el kirchnerismo quiere un tope de 20%.
