Mientras el PRO negocia con La Libertad Avanza apenas tres lugares “entrables” en la lista bonaerense, crecen las tensiones internas y la posibilidad de una fuga por fuera. La UCR, por ahora, se mantiene al margen del armado libertario.
Mientras se acerca la fecha límite para el cierre de listas, el PRO y La Libertad Avanza negocian contrarreloj los términos de una alianza electoral en la provincia de Buenos Aires. El acuerdo prevé una fórmula común bajo el sello de LLA, pero el reparto de lugares “entrables” en la lista genera tensiones y condiciona el futuro político de varios dirigentes amarillos. En paralelo, la UCR observa desde afuera y evalúa sus propios movimientos.
Según pudo saber El Destape, el oficialismo libertario estaría dispuesto a ceder solo tres lugares con chances reales de ingreso en la lista bonaerense de diputados nacionales. Esto se da en un contexto en el que el frente necesitaría superar el 40% de los votos para asegurarse quince bancas. Dentro de ese armado, los nombres que suenan con fuerza en el PRO son Alejandro Finocchiaro, Florencia De Sensi (ambos cercanos a Cristian Ritondo), y Diego Santilli, una figura clave en las negociaciones.
El esquema genera tensiones internas: en el PRO creen que su peso territorial y su estructura partidaria ameritan un lugar más relevante en la boleta. No obstante, la decisión final la tomará la mesa chica del Gobierno nacional, que busca preservar la marca “La Libertad Avanza” como emblema electoral en todo el país.
Competir “por fuera” o resignarse al sello libertario
Una opción que sobrevuela entre algunos dirigentes del PRO es presentarse “por fuera” del frente libertario. Sin embargo, esa posibilidad tendría un alto costo político y logístico: quienes elijan esa vía no podrán usar el nombre PRO, ya que el partido —que sigue intervenido por la jueza María Servini— ha quedado formalmente ligado al armado oficialista a nivel nacional. Esto implicaría buscar una nueva identidad política en plena campaña.
El radicalismo, en silencio pero con planes
En este escenario de tensiones y negociaciones, la Unión Cívica Radical aparece deliberadamente marginada. A diferencia del PRO, los principales intendentes radicales bonaerenses rechazan cualquier tipo de alianza con Javier Milei y optan por una estrategia propia, sin pactos con el oficialismo. La figura de Facundo Manes asoma como una posible cabeza de lista en un proyecto alternativo de “centro democrático”, aunque todavía no hay definiciones firmes.
Si bien desde el radicalismo descartan una performance competitiva en la provincia, algunos analistas creen que una oferta moderada podría sumar respaldo de votantes desencantados con la polarización. El problema: sin estructura nacional, ese espacio podría diluirse tras las PASO.
Un calendario que apura definiciones
Con las elecciones primarias fijadas para el 7 de septiembre y la general para el 26 de octubre, las próximas semanas serán decisivas. La Casa Rosada apuesta a unificar las candidaturas bajo el sello de LLA en todas las provincias, pero en distritos como Buenos Aires —donde el peso del PRO es considerable— la negociación sigue abierta y marcada por recelos mutuos.
Para el oficialismo, el objetivo está claro: mantener el control de la boleta y blindar la identidad libertaria. Para el PRO, el desafío es otro: no quedar reducido a un socio menor dentro de una alianza que lo necesita más de lo que reconoce.
