Ante la repregunta sobre por qué considera necesaria una modificación profunda del régimen laboral si no fomentará nuevas contrataciones, el asesor sostuvo que la normativa vigente —en particular, la Ley de Contrato de Trabajo— responde a un contexto histórico que ya no existe.
El abogado laboralista Julián de Diego, uno de los principales asesores del gobierno de Javier Milei en la elaboración del borrador de la reforma laboral, reconoció públicamente que el proyecto que contribuyó a redactar no generará empleo registrado por sí mismo. Así lo expresó en declaraciones a Radio Con Vos, donde remarcó que cualquier impacto positivo en el mercado laboral dependerá del desempeño económico general.
“No creo que modificando la legislación laboral habrá creación de puestos de trabajo registrado”, admitió De Diego, al ser consultado sobre el alcance real de la reforma que impulsa el Ejecutivo.
Ante la repregunta sobre por qué considera necesaria una modificación profunda del régimen laboral si no fomentará nuevas contrataciones, el asesor sostuvo que la normativa vigente —en particular, la Ley de Contrato de Trabajo— responde a un contexto histórico que ya no existe.
“Tenemos una ley de contrato de trabajo de 1975, donde la máquina más importante que teníamos era la máquina de escribir mecánica”, señaló. En ese sentido, aseguró que el marco legal requiere “una bocanada de aire fresco” adaptada a “las nuevas tecnologías” y a las dinámicas actuales del mercado.
De Diego defendió además los cambios propuestos en materia de indemnizaciones y la reducción de aportes patronales, aunque insistió en que ni siquiera esas modificaciones tendrán impacto real si no se consolida un escenario económico favorable.
“Si no hay una etapa de crecimiento económico sustentable, no hay inversiones ni generación de empleo”, afirmó.
Mientras tanto, en el plano político, la discusión legislativa se tensa. Tal como reveló LPO, Karina Milei presiona a Patricia Bullrich para avanzar con la media sanción de la reforma el próximo 26 de diciembre. El desafío no es menor: se trata de un proyecto de más de 100 páginas que propone una transformación profunda del sistema laboral, modificando convenios históricos y derechos vigentes desde hace más de cinco décadas.
La oposición peronista, en paralelo, despliega maniobras para demorar su tratamiento, lo que anticipa un final de año de fuerte disputa parlamentaria alrededor de uno de los ejes centrales del programa laboral del gobierno.
