Se encuentra en estado de ebullición porque buscan recuperar el poder en la Rosada y la provincia de Buenos Aires. LaNoticiaWeb analiza las posibles variantes en su futuro político como oposición y de cara al 2019. Cambiemos buscará fortalecerse después de la elección. El factor Cristina.
Por Agustín Cesio (@agustincesio)
El peronismo se encuentra en estado de ebullición, pese a que quienes ponen algo en juego en las elecciones traten de mostrarse mesurados. De cara a octubre, lo seguro son dos cosas. En primer lugar, la respuesta ante la pregunta sobre octubre compartida por todos. “Está complicado”, dicen.
Lo otro, es que por debajo de la superficie los puentes entre los diferentes peronistas –tradicional, el massista, y hasta el cristinismo- parecen ir recomponiéndose. ¿Por qué razón? Todos tienen a octubre en la mira, y a un posible nuevo orden político en el horizonte.
Todos quieren recuperar el poder en 2019, pero la posibilidad de ocho años de Cambiemos es una variable a tener en cuenta. Quizás, una reunificación del peronismo puede ser más plausible para después de aquellas presidenciales. Lógicamente, hay dos posibles escenarios: o Cristina se impone al gobierno, o cae ante el sello Cambiemos.
Gane o pierda la ex presidenta será un factor de poder con el que habrá que sentarse a negociar con miras al 2019. Factor de poder que, vale aclarar, podría ir acotándose al Senado, y en el orden social y político, viéndose encapsulado en el sello de Unidad Ciudadana. Los intendentes la seguirán acompañandola sólo si mide, aunque muchos esperaban otros resultados en sus distritos al haberse enganchados en las PASO en la boleta.
Si gana, lo más probable es que tenga un rol central en el armado electoral del peronismo, sea reutilizando el sello ciudadano si en PJ, con volviendo a usar este último. Que pase esto sería aguarle la fiesta a varios gobernadores embarcados en el plan de lograr una renovación peronista sin la ex presidenta, como el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
Las especulaciones están a la orden del día y las dos sugeridas no son las únicas. Cualquiera sea el caso, los dichos de Miguel Pichetto vienen a revelar el trato que estos peronistas tradicionales le van a dispensar en el Senado: “así como la señora armó un partido es esperable que conforme un bloque propio con Unidad Ciudadana”, dijo.
Al advertir muchas de estas cosas, los massistas emiten señales hacia estos sectores peronistas no cristinistas. Sugestivas fueron las declaraciones recientes de Sergio Massa, proyectando el peronismo del siglo XXI y ponderando a los mandatarios provinciales. Olfatean que, más allá del resultado, el cristinismo está debilitado y cada vez con menos capacidad de contención. En el mejor de los casos, se encuentra transitando su largo adiós.
“Volver a un peronismo con Cristina adentro es muy difícil. Lo de Zamora en el homenaje fueron guiños de Massa al PJ para darle opciones después de octubre. Por lo menos al sector que no quiera seguir con Cristina, y empezar a armar otra cosa”, consideró un dirigente del espacio de Massa.
LADO A Y LADO B: DOS SENTIDOS SOBRE UN DICHO DE CRISTINA
En la reciente entrevista a Luis Novaresio, CFK dio una declaración polisémica y en dos partes. “Si en 2019 yo soy un obstáculo para que el peronismo gane, voy a dar un paso al costado”, dijo. Sin embargo, en el peronismo desconfían de esto: vale recordar que en la entrevista en C5N a mediados de año esbozó una expresión similar. La excusa, luego, para presentarse a elecciones, fue la falta de unidad que la obligó a jugar.
¿Y si gana CFK? Como se dijo, se le podría facilitar, no allanar, el camino a 2019. Consciente de ello, continuó diciendo en la entrevista en Infobae: “es difícil ser un obstáculo habiendo ganado y, sobre todo, que los que dicen que soy un obstáculo no hayan tenido resultados esperados en las elecciones”.
Anticipar las movidas de la ex presidenta es más difícil que anticipar las del resto de los peronistas. En suelo bonaerense, comenzó la discusión por la renovación de autoridades del PJ. Resta saber si la convocatoria será para diciembre o para marzo del año que viene. Eso será motivo, por otro lado, de otro texto. Lo único cierto es que todos, sin ninguna excepción, miran de la misma manera a octubre y a lo que vendrá después de él.
