Luego de la aprobación de la reforma jubilatoria y la conformación de la Bicameral de Inteligencia, el Senado ha logrado reunir los consensos necesarios para avanzar con el proyecto que la oposición impulsó en Diputados y que está próximo a ser ratificado. Se calcula que el costo total de la ley para el año en curso será de $738.595 millones, lo que representa el 0,14% del PBI. Este proyecto es otro de los puntos clave en la agenda parlamentaria, aunque detrás de la iniciativa subyacen complejas negociaciones políticas.
El Senado aprobó de forma definitiva la Ley de Financiamiento Universitario, lo que nuevamente pone al gobierno ante la posibilidad de un veto presidencial. Desde el oficialismo, consideran que esta normativa podría comprometer el objetivo de alcanzar el déficit cero, una meta clave para el equipo económico, que ya provocó el veto total de la ley jubilatoria.
En respuesta a un pedido de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, liderada por el jefe del bloque libertario Ezequiel Atauche, la Oficina de Presupuesto del Congreso preparó un informe. En dicho documento, se calcula que la implementación de esta ley generaría un gasto de $738.595 millones para el año en curso, lo que representa el 0,14% del PBI. Del total, el 0,08% del PBI corresponde al ajuste de salarios para el personal docente y no docente, según el análisis.
Este monto es considerablemente inferior al que se calculó para la ley jubilatoria, cuya actualización implicaba un gasto del 0,44% del PBI en 2024, y que podría aumentar hasta entre el 9,69% y 1,25% del PBI para 2025. En este último caso, el veto ya se concretó, mientras que la posibilidad de un veto para la Ley de Financiamiento Universitario sigue en el aire.
En lo que respecta al financiamiento de las universidades, el proyecto en discusión propone un aumento mensual de los salarios de los docentes y no docentes, ajustándolos de acuerdo con la inflación. El texto estipula que estos salarios deberán actualizarse a partir del 1 de diciembre de 2023 hasta el mes en que se sancione la ley, tomando como referencia la variación acumulada de la inflación reportada por el Indec en ese período. Este es uno de los aspectos que ha generado mayor oposición por parte del bloque libertario.
El pasado jueves, el Senado formó la Comisión de Educación, encabezada por Eduardo «Wado» De Pedro, quien rápidamente convocó a un plenario conjunto con la Comisión de Presupuesto y Hacienda para el martes a las 16:30. Fuentes parlamentarias señalaron que la intención es lograr un dictamen ese mismo día, con el fin de incluirlo en el temario de una posible sesión que se llevaría a cabo el próximo jueves 5.
Entre los proyectos que se discutirán se encuentran dos presentados por Martín Lousteau, relacionados tanto con el financiamiento como con la emergencia educativa. También figuran propuestas de Eduardo De Pedro, la senadora Silvia Sapag y el pampeano Daniel Bensusán. Sin embargo, la variedad de propuestas no implica la intención de modificar el texto actual, lo que obligaría a que el proyecto regrese a Diputados. Más bien, el objetivo es sumar consensos y asegurar los votos necesarios para que la ley sea tratada el jueves.
El mismo jueves, Lousteau, acompañado por Guadalupe Tagliaferri del PRO, y otros senadores de la UCR, se reunieron con una docena de representantes de universidades nacionales, quienes expresaron su preocupación por la «grave situación presupuestaria» que atraviesan.
El apuro de la oposición está relacionado con la ausencia de un Presupuesto 2024, lo que impidió la actualización de los fondos destinados a la educación superior y el pago de los salarios docentes. Por ello, buscan una sanción definitiva de la ley lo antes posible. Con solo cuatro meses para que finalice el año, el oficialismo considera que el debate debería enfocarse en el Presupuesto 2025, pero no cuenta con el apoyo suficiente en el Senado para detener el avance opositor, una situación que se agravó con la salida de Francisco Paoltroni del bloque oficialista, que ahora se quedó con solo seis miembros.
«Bertie» Benegas Lynch respondió a Lousteau con dureza al afirmar: “Ya es evidente para todo el mundo que el interés que tienen los radicales de la Internacional Socialista no es precisamente para mejorar la educación. Los países exitosos son exitosos porque no tienen políticos que son salteadores de caminos”. Con estas palabras, Benegas Lynch no solo aludió a la estrecha relación de Lousteau con los círculos universitarios, sino también a sus movimientos estratégicos en el Senado, como el acuerdo con el kirchnerismo para liderar la Bicameral de Inteligencia.
