La confianza en el Gobierno cayó a su nivel más bajo y las encuestas internas del oficialismo no anticipan un escenario favorable.
El respaldo de Donald Trump y de funcionarios de la administración republicana dio oxígeno al oficialismo durante unos días, pero la política local volvió a mostrarle la espalda a Javier Milei. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella descendió en septiembre un 8,2% respecto de agosto y perforó el piso de 2 puntos. El indicador se ubicó en -1,94, el nivel más bajo desde que asumió la presidencia.
La economía tampoco ofreció alivio. El dólar oficial trepó a $1.380, la brecha con los financieros se amplió y el riesgo país se instaló nuevamente por encima de los 1.100 puntos. Los logros transitorios del plan económico se diluyeron en pocos días.
En paralelo, la campaña se volvió un terreno hostil. En Ushuaia, la visita de Milei terminó de forma abrupta porque protestas de gremios y del gobierno local obligaron a suspender una caminata por el centro. El Presidente regresó a Buenos Aires sin completar la actividad. No fue un hecho aislado: en Lomas de Zamora, una caravana se interrumpió por pedradas, y en Corrientes, Karina Milei también debió cortar actos antes de tiempo.
La derrota en la provincia de Buenos Aires dejó al oficialismo en estado de fragilidad política. La Libertad Avanza abandonó el discurso de “pintar el país de violeta” y hoy apenas aspira a lo que algunos en la Casa Rosada definen como un “triunfo módico”. Milei intentó recomponer el ánimo en Tierra del Fuego con un mensaje de resistencia: pidió “no aflojar” y que “el esfuerzo valga la pena”.
La agenda del Presidente busca generar impacto con viajes al interior y actos de alto perfil. En Santa Fe y Entre Ríos se preparan recorridas con posibles anuncios. En la Ciudad de Buenos Aires, el Movistar Arena será escenario de la presentación de un nuevo libro, con show incluido, tal como ocurrió en el Luna Park en 2023. El oficialismo también prevé cerrar la campaña en una provincia de peso electoral antes del 26 de octubre.
Sin embargo, la falta de acuerdos de gobernabilidad es evidente. Guillermo Francos reunió al consejo de mayo para discutir una eventual reforma tributaria, pero uno de los participantes admitió: “Es un tema complejo, no es escribir una reforma en un papel. No se ve un diseño claro de lo que quieren hacer en lo político”.
El Gobierno reaccionó con espasmos desde las elecciones bonaerenses. Aunque el apoyo de Trump y del Tesoro norteamericano contuvo momentáneamente la crisis, en la dirigencia local se percibe un vacío de poder. La oposición lo aprovecha. El PJ intenta mostrarse más allá de la interna entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, mientras que los gobernadores de Provincias Unidas vuelven a exhibir una agenda productiva en común, con encuentros en Chubut y gestos hacia sectores industriales.
En paralelo, el Congreso prepara nuevas tensiones. El Senado podría tratar los vetos a la emergencia pediátrica y al financiamiento universitario. En Diputados, la comisión que investiga el caso $LIBRA citó otra vez a Karina Milei, aunque se descuenta su ausencia. Además, avanza un dictamen sobre la modificación del régimen de DNU, un frente incómodo para un Ejecutivo que dictó 74 decretos contra apenas 33 proyectos de ley.
Mauricio Macri, tras meses sin diálogo con Milei, reapareció como actor en las últimas horas. Dijo estar dispuesto a colaborar y recibió un mensaje de agradecimiento del Presidente. Ambos quedaron en verse nuevamente. En el PRO conviven la desconfianza y el temor a que una crisis más profunda sea capitalizada por el peronismo.
Mientras tanto, los gobernadores y los intendentes esperan señales concretas en el presupuesto. La inclusión de Luis Caputo en la mesa de negociación fue interpretada como un intento de dar certezas. Sin embargo, la discusión real se postergará hasta después de las elecciones. El resultado del 26 de octubre marcará el grado de fortaleza con que Milei podrá encarar el próximo tramo de su gestión.
En el oficialismo, la preocupación es clara. La caída de la confianza, la recesión y las protestas callejeras muestran que el humor social le sigue dando la espalda a Milei.
