En la previa de un vencimiento clave en bonos en moneda extranjera, el Banco Central cerró un financiamiento por US$ 3.000 millones con bancos internacionales. La operación permitió cubrir obligaciones inmediatas y mostró señales de alivio financiero, aunque analistas advirtieron que se trató de un refuerzo transitorio de liquidez.
El Banco Central de la República Argentina concretó una nueva operación de financiamiento externo por US$ 3.000 millones con entidades financieras internacionales. El acuerdo se cerró días antes de un vencimiento de deuda por más de US$ 4.000 millones correspondiente a bonos Bonares y Globales, un pago que el Gobierno consideró prioritario para sostener la hoja de ruta financiera.
La autoridad monetaria acordó un esquema de pase pasivo, conocido como REPO, con seis bancos internacionales de primera línea. Para garantizar la operación, el Central utilizó parte de su cartera de bonos Bonares con vencimientos en 2035 y 2038. El préstamo se pactó a 372 días y se adjudicó por el total del monto licitado.
El costo financiero se ubicó en torno al 7,4% anual, calculado sobre la tasa SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos. Desde el BCRA explicaron que la licitación recibió ofertas por US$ 4.400 millones, un volumen superior al buscado, aunque la entidad decidió no ampliar el monto adjudicado por sus proyecciones de reservas para los próximos meses.
El objetivo central de la operación fue fortalecer las reservas internacionales y asegurar los dólares necesarios para cumplir con los vencimientos inmediatos, en un contexto de volatilidad externa y tensión financiera global. El viernes, el Tesoro afrontó pagos por cerca de US$ 4.200 millones, lo que obligó al equipo económico a acelerar las negociaciones con bancos internacionales.
Desde la Casa Rosada señalaron que el pago nunca estuvo en duda, aunque reconocieron que existía un faltante estimado de divisas cercano a US$ 1.600 millones. Ese monto se cubrió con distintas herramientas financieras y con créditos de tipo REPO acordados tanto por el Tesoro como por el Banco Central.
El esquema de recompra ya formó parte de la estrategia oficial durante 2025. En ese período, el BCRA firmó dos acuerdos similares con vencimiento en 2027: uno por US$ 1.000 millones a una tasa del 8,8% anual y otro por US$ 2.000 millones al 8,25%. En esta ocasión, la tasa resultó inferior a las anteriores.
Desde el organismo destacaron que la operación reflejó una mejora en el acceso al crédito externo, en línea con la baja del riesgo país y el proceso de ordenamiento macroeconómico. En el comunicado oficial, el Central afirmó: «Esta nueva operación de REPO ratifica la capacidad del BCRA para acceder a instrumentos de financiamiento en condiciones de mercado y gestionar de manera eficiente su liquidez en moneda extranjera, reforzando la solidez de su balance y la posición de reservas internacionales del país».
El análisis privado, sin embargo, marcó algunos límites. Desde CEPEC evaluaron que «Es mejor tasa que 2025 y 2024, lo que implica menor prima de riesgo, deuda más barata. Señal de confianza financiera, pero sigue siendo un roll de liquidez, no un flujo autónomo de la balanza de pagos».
En paralelo, el Gobierno avanzó con otras fuentes de divisas. El Tesoro recibió US$ 706 millones por la venta de acciones de las hidroeléctricas del Comahue y contabilizó tenencias iniciales cercanas a US$ 1.970 millones al comenzar 2026. Además, parte de los vencimientos quedó en manos de organismos públicos, como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, lo que moderó el impacto neto sobre las reservas.
La estrategia oficial combinó financiamiento de corto plazo y activos en garantía para cumplir con la deuda y ganar tiempo, mientras el equipo económico buscó consolidar señales de estabilidad ante los mercados internacionales.
