Con la inflación en alza, el oficialismo busca que las tensiones dentro del peronismo dominen el debate público y desvíen el foco del malestar económico.
La suba de precios en marzo encendió las alarmas en el equipo económico de Javier Milei. En Balcarce 50 ya asumieron que la inflación seguirá alta por lo menos durante tres meses más. A pesar de eso, el Gobierno confía en que la interna del peronismo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se convierta en el centro de la discusión política.
El 3,7% de inflación que publicó el INDEC impactó fuerte dentro del oficialismo. La devaluación provocada por el nuevo esquema cambiario agravó el panorama. En el equipo de Luis Caputo reconocieron que el índice podría estabilizarse «en torno al 5% mensual», un porcentaje que pone en jaque uno de los pilares del discurso libertario.
En la Casa Rosada todavía no encontraron una explicación convincente para justificar el salto de marzo. Javier Milei eligió apuntar contra la «ley Guzmán», a la que acusó de haber generado dudas en el Fondo Monetario Internacional. Luego, celebró en redes sociales un cálculo privado que redujo la cifra a 2,6% si se excluye el componente estacional.
Sin embargo, los aumentos impactaron fuerte en los sectores de menores ingresos. Las subas en alimentos como carne y verduras promediaron el 5%. Dentro del Gobierno admiten que ese golpe al consumo popular puede dejar secuelas políticas.
Frente a ese escenario, la estrategia oficial se enfocó en instalar la fractura del peronismo. La apuesta pasa por amplificar la disputa entre Cristina y Kicillof. En la Rosada recuerdan el caso de Santa Fe, donde el peronismo se fragmentó en tres listas y terminó con una derrota contundente. Ahora quieren replicar ese escenario en la provincia de Buenos Aires.
El objetivo más ambicioso sería que el kirchnerismo y el gobernador compitan por separado. Si eso no ocurre, en el Gobierno igual consideran útil que la pelea se mantenga viva y capture la atención pública. Incluso algunos funcionarios analizan beneficiar a Kicillof con fondos u obras paralizadas, con la idea de reforzarlo como polo de poder dentro del peronismo.
La expresidenta pareció anticipar esa jugada. Este lunes, Cristina habilitó el desdoblamiento de las elecciones en la provincia, un gesto que podría facilitar una fórmula unificada y calmar las tensiones.
Al mismo tiempo, en la Casa Rosada trabajan para sumar una tercera vía peronista que presente una lista propia. Los nombres que manejan son Fernando Gray, Julio Zamora y Florencio Randazzo. Este último ya dividió al peronismo en 2017 y 2021.
En algunos despachos del oficialismo circuló la idea de brindar apoyo concreto a ese armado. El escenario ideal, según ese plan, incluiría tres listas peronistas enfrentadas entre sí.
