Pese a las duras palabras del expresidente, en la Casa Rosada aseguran que su influencia política es limitada. Javier Milei apuesta a mostrar cohesión interna con la llegada de Santilli al Ministerio del Interior, una decisión que aleja al PRO del centro de las negociaciones.
La cena de milanesas en la Quinta de Olivos no modificó la fría relación entre Javier Milei y Mauricio Macri, quien volvió a expresar su malestar con el rumbo del Gobierno. En el oficialismo relativizaron su peso político y evitaron responder de forma directa.
“Tiene 3 diputados y el 80% de la imagen negativa, que se ubique”, ironizó un funcionario libertario. Con esa frase resumió el sentimiento que predomina en Balcarce 50 tras las críticas del fundador del PRO, molesto por los cambios en el Gabinete y, en especial, por la salida de Guillermo Francos del Ministerio del Interior.
Macri contó que se enteró de las modificaciones durante la cena en Olivos. En ese encuentro, intentó resistir la designación de Manuel Adorni como coordinador de los ministerios y propuso a Horacio Marín, actual titular de YPF, para ocupar el cargo que dejó Francos. “Enojado no estoy, no lo estuve nunca. Salí decepcionado”, afirmó durante un foro empresarial, al recordar aquella noche.

Desde el entorno del Presidente aseguraron que solo Milei mantiene algún nivel de consideración hacia Macri, mientras que el resto del Gabinete prefiere tomar distancia. Karina Milei y Santiago Caputo, que mantienen diferencias en casi todos los temas, coinciden en un punto: no darle mayor relevancia al exmandatario.
En la Casa Rosada interpretaron las declaraciones de Macri como una muestra de inestabilidad. “Un día te tira una bomba y al otro te halaga. Ahora transitamos el primer momento”, admitió un colaborador cercano al jefe de Estado. Esa alternancia se vio reflejada en los días siguientes, cuando Macri pasó de cuestionar el nuevo esquema de poder a elogiar la incorporación de Diego Santilli al Gabinete.
Sin embargo, su publicación en redes sobre Horacio Marín generó irritación en la Casa Rosada. “Macri actuó en caliente. Fue un error proponer un reemplazo. Encima fue contradictorio porque pidió que Francos no se fuera, pero ya tenía un nombre para reemplazarlo. Todo desprolijo”, evaluó un alto funcionario.
Pese a los roces, desde el Gobierno insistieron en que la figura del expresidente no preocupa. “Macri no nos importa”, señaló otra fuente del oficialismo, que de todos modos reconoció su aporte en la etapa inicial del acuerdo político. El propio Macri intentó matizar su posición: “Siempre voy a apoyar las ideas liberales, y también voy a seguir creyendo que los equipos son fundamentales a la hora de poder implementarlas. Me alegra que haya renovado un interlocutor para la gestión de la negociación política con la incorporación de Diego Santilli”.
La designación de Santilli como ministro del Interior consolidó la nueva etapa del Gobierno. “Lo de Santilli es una idea que venía madurándose desde hace tiempo. Es una persona de la rosca y la política. Es justo para el cargo. Lo propuso Karina y al Presidente le gustó”, comentó un dirigente del entorno de la secretaria general.
El mensaje apuntó a despejar la versión de que se trató de una sugerencia de Macri. Desde el PRO, el expresidente buscó asociar el nombramiento a su espacio. “Es una incorporación muy positiva para el Gobierno. Como dirigente del PRO de gran experiencia, confío en que, en este momento clave, podrá articular con los gobernadores la implementación de las reformas que necesitamos”, expresó Macri en sus redes sociales.
En el oficialismo aclararon que Santilli mantiene independencia política y que su llegada responde a una estrategia de ampliación, no a un pacto con el PRO. “Santilli no responde a Mauricio desde hace años. El Colo llega con la promesa de ser el más violeta de los libertarios”, sostuvo una voz cercana al Presidente tras la primera reunión de transición con Francos y Lisandro Catalán.
