La Secretaria de Comercio Interior detectó retención de la producción o falta de entrega de productos como aceites, harinas, arroz, pañales.
A contramano de lo que sucede a menudo, los supermercados fueron las que esta vez advirtieron desabastecimiento en las góndolas. En los últimos días, las grandes cadenas denunciaron faltantes en el suministro de productos de consumo masivo por parte de las empresas proveedoras.
El Gobierno decidió entonces realizar auditorías y detectó retención de la producción o falta de entrega de determinados productos para su comercialización en algunas de estas compañías. A partir de las fiscalizaciones en comercios, la Secretaría a cargo de Paula Español dio cuenta de los faltantes y tomó la iniciativa de inspeccionar las oficinas administrativas de empresas como Mastellone, Fargo, AGD, Danone, Molinos Cañuelas, Bunge, Molinos Río de la Plata, Unilever, P&G, Paladini y Potigian.
La imputación se efectuó desde la Subsecretaría de Acciones para la Defensa de las y los Consumidores (SSADC) a propósito de la información recabada. Puede que la carencia de productos como cremas, aceites, harinas, arroz, pañales, detergentes, pan lactal, ravioles, ñoquis, tapas de empanada hoy no sea evidente; pero los supermercados advierten que es probable que la semana entrante o la próxima sea más visible el desabastecimiento.
Dentro de la coalición gobernante quieren tomar la determinación de sancionar a aquellas empresas que retienen su producción, esperan, y de esa manera especulan con los precios para obtener un rédito mayor.
El incremento de los precios en general es una de las máximas preocupaciones en el Gobierno, que ve como enero registró una inflación del 4%. El comienzo de un año que se anticipa turbulento por los comicios de octubre inquieta también al kirchnerismo, que ve en el manejo de los precios un aspecto fundamental de la gestión. Dentro de la coalición gobernante quieren tomar la determinación de sancionar a aquellas empresas que retienen su producción, esperan, y de esa manera especulan con los precios para obtener un rédito mayor.
Economistas y detractores de la medida ya anticiparon su descontento. Anticipan la vuelta del «morenismo» y explican que no se pueden controlar precios y cantidades al mismo tiempo porque «cuando la empresa no tiene rentabilidad, sacrifica cantidad en haras del precio». «No se puede hacer magia», sentencian.
