La decisión de profundizar la “motosierra” para sostener el déficit cero despierta resistencias en distintos ministerios, que deberán justificar sus gastos.
En medio de señales de alerta por la caída de la recaudación, el Gobierno nacional activó una nueva fase del ajuste que ya empezó a incomodar a varios funcionarios. La medida, impulsada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, obliga a los ministerios a rendir cuentas y explicar cómo aplicarán nuevos recortes en sus presupuestos.
El contexto no es menor: la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) acumula ocho meses consecutivos de baja en ingresos medidos en términos reales. Esto reduce el margen de acción del Ejecutivo frente a reclamos crecientes, como los del sistema universitario, prestadores del PAMI o empresas de transporte público.
En línea con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), que remarcó que «el saldo de caja cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa, en consonancia con un superávit primario del 1,4% del PIB este año y respaldado por un control del gasto riguroso y continuo», el presidente Javier Milei reafirmó su postura. Durante el AmCham Summit, sostuvo que su gestión debe «mantener el equilibrio fiscal, seguir apretando con la motosierra».
Con ese objetivo, en la última reunión de Gabinete se aprobó un recorte del 2% en todas las carteras. La iniciativa fue definida por Adorni tras consultas con el Ministerio de Economía de Luis Caputo y el área de Desregulación encabezada por Federico Sturzenegger. «El Presidente le delegó a Manuel [Adorni] la determinación de esa cifra. Le pareció que 2% era la cifra óptima después de hablar con la gente de Economía», reveló una fuente oficial.
Además, se ordenó reducir un 20 % los gastos operativos, incluyendo choferes y flotas. Cada ministerio deberá presentar a fin de mes un informe detallando qué áreas o programas pueden ser ajustados, con la expectativa de comenzar a ejecutar los cambios en mayo. «Será una carrera a ver quién cumple más y quiénes llegan primero. Ya van a poder mostrar resultados el primer mes», señalaron desde el entorno que diseñó la medida.
Sin embargo, puertas adentro crecen las quejas. Varios ministros aseguran que ya realizaron fuertes recortes en el inicio de la gestión. «Buscaremos con una lupa. Porque yo esos recortes los hice al principio», admitió un integrante clave del Gabinete. Desde otra cartera agregaron: «La verdad es que nos complica. Venimos de dos años de ajustar y bajar precios, siendo que varios de estos vienen en dólares. Pero estamos para cumplir con los pedidos».
El ajuste también tiene antecedentes recientes. A comienzos de año, Adorni había pedido reducir un 20 % la estructura y la plantilla de la Jefatura de Gabinete. Aunque el objetivo era ambicioso, el recorte avanzó parcialmente: según el INDEC, el organismo pasó de 2990 empleados en diciembre a 2524 en febrero.
Mientras tanto, datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) muestran que en marzo el gasto total creció 2,6% interanual ajustado por inflación, lo que refuerza la presión oficial por contener las cuentas públicas. En este escenario, la “motosierra” suma un nuevo capítulo que, aunque alineado con el objetivo fiscal, ya genera ruido interno.
