El texto apuntó de forma directa contra las prácticas que utiliza Caputo. Enumeró entre los métodos más riesgosos a los contratos de recompra con sobre-garantía (REPO), los préstamos extrapresupuestarios, los swaps entre bancos centrales, los bonos con garantía y las colocaciones privadas sin supervisión. El Gobierno nacional aplicó todos esos mecanismos desde diciembre.
Un informe elaborado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cuestionó el uso de mecanismos financieros opacos para tomar deuda pública. La advertencia no se refirió de forma explícita al caso argentino, pero describió con precisión los instrumentos que adoptó el ministro de Economía, Luis Caputo, durante los primeros seis meses del gobierno de Javier Milei.
El documento, titulado “Transparencia radical de la deuda”, advirtió que “con demasiada frecuencia, el mundo se entera de la existencia de una deuda insostenible solo cuando ya es demasiado tarde”. Señaló que muchos países obtuvieron financiamiento en los mercados sin controles adecuados, y que luego sufrieron crisis cuando salieron a la luz compromisos ocultos.
El texto apuntó de forma directa contra las prácticas que utiliza Caputo. Enumeró entre los métodos más riesgosos a los contratos de recompra con sobre-garantía (REPO), los préstamos extrapresupuestarios, los swaps entre bancos centrales, los bonos con garantía y las colocaciones privadas sin supervisión. El Gobierno nacional aplicó todos esos mecanismos desde diciembre.
El informe subrayó que “a medida que los prestatarios soberanos se enfrentan a mayores costos de interés, condiciones de refinanciación más restrictivas y un acceso limitado al mercado, muchos recurren cada vez más a financiamiento extrapresupuestario y a mecanismos de financiamiento externo opacos y no convencionales, como colocaciones privadas, swaps de bancos centrales y préstamos con garantía”.
El caso argentino resulta paradigmático. Caputo tomó dos REPO por un total de 3.000 millones de dólares. Se trató de operaciones de crédito con bancos, que exigieron la entrega de bonos públicos como garantía. Además, ofreció «puts», opciones de venta anticipada, en cada una de sus licitaciones de deuda en pesos. Con ese instrumento, el Gobierno aseguró a los acreedores una salida inmediata antes del vencimiento.
“El contrato de recompra con sobre-garantía, o REPO, puede ser particularmente problemático. Los repos con sobre-garantía suelen implicar que el prestatario pignore activos o flujos de efectivo por un valor superior al importe del préstamo. Si el valor de mercado de la garantía pignorada disminuye, muchos contratos de REPO exigen que el prestatario ignore una cantidad adicional”, explicó el FMI.
El informe también marcó la falta de transparencia sobre las obligaciones reales que asumen los gobiernos cuando diseñan instrumentos complejos. “Las complejidades legales y de implementación de estos instrumentos, especialmente en países de bajos ingresos con capacidad institucional limitada, pueden dar lugar a situaciones en las que incluso los propios gobiernos desconocen el alcance de sus obligaciones”, advirtieron los autores del documento.
Uno de los ejemplos más claros de esa lógica aparece en los BOPREAL. El Banco Central emitió ese bono en dólares para absorber la deuda comercial de las empresas privadas. La colocación implicó una estatización encubierta. Cristina Fernández lo definió como “alquilar los dólares”.
El Fondo y el Banco Mundial publicaron el informe en el inicio de una nueva revisión técnica del acuerdo con la Argentina. La misión llegó a Buenos Aires para evaluar si el Gobierno cumplió las metas del segundo trimestre. La principal condición era una acumulación neta de reservas por 4.500 millones de dólares, que el Banco Central no alcanzó.
“La falta de datos fiables sobre la deuda ha contribuido a una serie de crisis de deuda en las últimas décadas. Las futuras crisis seguirán ocurriendo no solo por factores económicos, sino también por deudas no divulgadas o mal comprendidas”, señaló el informe.
El documento también cuestionó la existencia de bonos con vencimientos de largo plazo sin justificación. Caputo acumuló antecedentes en ese tipo de operaciones cuando, durante el gobierno de Mauricio Macri, emitió un título de deuda por cien años. El actual Gobierno mantiene además activo el swap con China por 18.000 millones de dólares. Ese acuerdo representa la mitad de las reservas brutas del Banco Central.
La advertencia del Fondo y del Banco Mundial no se enfocó solo en el caso argentino, pero describió con exactitud cada una de las herramientas que Caputo utilizó para financiar al Tesoro y evitar el colapso de reservas. A lo largo de todo el informe, los organismos insistieron en que la opacidad en el endeudamiento agrava los riesgos económicos de los países.
