El organismo redujo sus previsiones para la economía local y señaló un escenario más exigente, con impacto del contexto internacional y foco en la negociación financiera en curso.
El Fondo Monetario Internacional revisó sus estimaciones para la Argentina y fijó un crecimiento de 3,5% para este año, por debajo del cálculo previo. La corrección formó parte del informe de Perspectivas de la economía mundial, presentado en Washington en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas.
La modificación implicó una reducción de medio punto frente a la proyección difundida a comienzos de año. Desde el organismo explicaron que el ajuste respondió a factores internos vinculados al desempeño reciente de la actividad. «La revisión se debe en gran medida al menor impulso de la actividad que observamos durante el segundo semestre del año pasado», sostuvo Petya Koeva Brooks.
El análisis también incluyó el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía argentina. Según el FMI, el país enfrenta impactos contrapuestos por su perfil exportador de energía. «Es un exportador neto de petróleo. El efecto positivo de la mejora en los términos de intercambio se compensa con precios más altos de materias primas y una inflación mayor que erosiona el ingreso real», señaló la funcionaria.
A pesar del recorte para el corto plazo, el organismo mantuvo sin cambios la previsión de expansión para 2027, en torno al 4%.
En paralelo, el informe reflejó un escenario inflacionario más complejo. El FMI estimó un promedio anual de 30,4% para este año, muy por encima de los cálculos previos y de las proyecciones oficiales. La entidad indicó que el proceso de desaceleración de precios avanzó, aunque a menor ritmo del esperado. «Observamos un descenso desde el 180% a finales de 2024 hasta el 31,5% a finales de 2025. Esperamos que el proceso de desinflación continúe, aunque de manera algo más gradual», afirmó Brooks.
Para el mediano plazo, el organismo proyectó una inflación de 15,7% en 2027. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el dato de marzo superaría el 3%, en línea con la dinámica reciente.
El ajuste de las previsiones coincidió con una etapa clave en la relación financiera con el FMI. El Gobierno avanzó en la segunda revisión del acuerdo vigente, por un total de USD 20.000 millones. Según trascendió, el entendimiento técnico podría cerrarse en los próximos días. Luego, el directorio debería aprobar un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.
La negociación incluyó como eje la acumulación de reservas, un punto que generó tensiones tras los desvíos registrados el año pasado. Funcionarios del equipo económico viajaron a Washington para continuar las conversaciones.
El informe del Fondo también reflejó el impacto global del conflicto bélico. El economista jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, afirmó que la situación «está poniendo a prueba la resiliencia» de la economía mundial. En ese contexto, el FMI recortó levemente su previsión de crecimiento global para 2026 y advirtió sobre riesgos adicionales si se profundizan las tensiones en el mercado energético.
En términos locales, el organismo proyectó mejoras graduales en el empleo y en las cuentas externas. Estimó una baja de la desocupación hacia el 6,9% en 2027 y una reducción progresiva del déficit de cuenta corriente.
El cuadro general mostró una economía que mantuvo tasas de expansión por encima del promedio regional, aunque bajo condiciones más exigentes. El frente externo y la evolución del escenario internacional condicionaron las perspectivas de corto plazo.
